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ASSUMPTA BASSA
Fumata blanca en Capdepera. El Ajuntament de la localidad y la parroquia han hecho una declaración de buenas intenciones y se «ha firmado la paz». Después de una reunión a tres bandas, entre ayuntamiento, Patronat del Castell y el Bisbat, el culto a la capilla del Castell queda garantizado, tal y como se ha venido haciendo desde hace años. Los gabellins, de momento, tienen asegurado, el Sermó de sa Boira, la procesión de la esperanza y las novenas anteriores.
Esta semana ha tenido lugar una reunión entre el alcalde de Capdepera, Josep Gallego, el regidor de Cultura, Rafel Fernández, el President del Patronat del Castell, Mateu Garau y el vicari general Lluc Riera, en la que se acordó retomar las negociaciones iniciadas hace dos años con el objetivo de poder sacar adelante un buen convenio de colaboración y que todas las partes queden satisfechas. Aunque no hay una propuesta concreta y queda mucho trabajo por hacer se quiere zanjar la polémica suscitada en las últimas semanas desde que el rector de la parroquia, Miquel Mulet anunciara a sus fieles que el culto en la capilla peligraba por una serie de desaveniencias.
Buena voluntad
Garau, en representación del Patronat, entidad que gestiona el Castell desde que el propietario lo cediera al pueblo en 1983, expuso que «seguiremos negociando para regular la utilización de la capilla. Hay una propuesta de convenio sobre la mesa» y quiso dejar claro que «hay buena voluntad entre las partes, la iglesia podrá seguir realizando los actos que se venían haciendo y también se podrán hacer los actos como el Pregó del mercat medieval o conciertos».
Tal y como publicaba este diario, había una serie de discrepancias respeto a la utilización de la capilla del Castell que crearon una auténtica revolución en el seno de la iglesia. Uno de los principales motivos era el desacuerdo a la hora de establecer quien gestionaba los usos de la Capilla. La iglesia era partidaria de que fueran ellos los que decidieran que actos se podían hacer incluso también pretendía que todos los objetos de la capilla pasaran a ser propiedad de la iglesia. Sin embargo desde el Patronat se entendía que esta no era la voluntad del propietario en el momento de la donación ya que se cedió el Castell al pueblo.
Otro de los motivos de desavenencia era que el rector pedía que se diera a la iglesia voto en el Patronat y no sólo voz para evitar cualquier «discriminación». A este extremo no se ha llegado a ningún acuerdo porque el Patronat decidió que seguiría teniendo voz que esto era lo que se reflejaba en la escritura de la donación. El propietario quiso que fuera un Patronat el que gestionara el Castell y que estuviera formado por todas las asociaciones del pueblo, tercera edad, Ampas, hoteles y por lo que respeta a la Iglesia le dió voz y así seguirá siendo. Quedan algunos puntos a concretar pero de menor importancia como es la recaudación de la caja de la capilla.