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La residencia para discapacitados psíquicos que el Patronat de l'Agrupació Pro-Minusvàlids Psíquics de la Comarca d'Inca construyó en la barriada de Crist Rei y cuyas obras finalizaron a finales de 2008, sigue sin poder abrir. El Patronat lo achaca a la falta de dinero del Govern para poder concertar las plazas, mientras que éste dice que la residencia no dispone de todos los permisos, «por lo que no puede abrir ni se puede concertar plaza alguna».
Bernat Tomàs, presidente del Patronat, reconoció que efectivamente «falta una licencia», pero añadió que «desde el Govern y el Consell nos han dicho que no hay dinero». «Y sin la concertación por parte del Govern no podemos abrir», dijo.
Por su parte, tanto la Conselleria d'Afers Socials del Govern como el Institut Mallorquí d'Afers Socials (IMAS) del Consell, instituciones competentes en la concertación de plazas, explicaron que «no ha abierto por el sencillo motivo que no cuenta con todas las autorizaciones». El coste anual estimado de una plaza en esta residencia ronda los 40.000 euros, según explicó Tomàs.
Prioridades
El alcalde de Inca, que ayer visitó las instalaciones, manifestó su apoyo al Patronat e instó Govern y Consell «a ponerse de acuerdo y aprobar la concertación». «Siempre dicen que las políticas sociales son prioritarias, pero ni los presupuestos de 2009 ni los de 2010 preveían concertar las plazas», añadió. La residencia se acabó de construir hace un año y medio, y ayer se encontraba igual que hace cuatro meses, cuando Francina Armengol la visitó. La infraestructura costó un millón de euros, de los que el 70 por ciento los aportaron los gobiernos central y autonómico. Pese a prestar servicio a toda la comarca, el Ajuntament d'Inca la subvencionó con 60.000 euros. Tiene capacidad para 20 plazas y, según explicó Tomàs, cuando se inició la construcción «35 personas ya habían solicitado plaza».