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Sant Joan dio ayer el pistoletazo de salida a la temporada de matanzas con la fiesta del Botifarró. Unos quinientos kilos de carne, entre 'botifarrons', 'llangonissa', 'panxeta' y lomo acabaron sobre las parrillas e hicieran las delicias de los cerca de tres-mil visitantes que pasaron por la plaza Constitución.

Y es que tanto para los amantes del motor, como para los turistas o los que aprecian la buena carne, la fiesta del 'botifarró' se ha convertido en una cita imprescindible del calendario de otoño. Desde la primera edición, organizada por la peña motorista en el año 1966, han pasado cuarenta y tres años y, pese a que ahora es la asociación de comerciantes la encargada de la organización, las motos continúan siendo protagonistas. Prueba de ello es el festival del motor y la concentración motera que, junto a la música, animaron toda la plaza.