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Las diversas coaliciones de izquierdas que se han presentado estas elecciones municipales no han cumplido las expectativas deseadas. Más bien al contrario, los resultados han sido bastante pobres. En lugar de sumar, se ha restado. Para el PSM en concreto, las urnas no les han dado la representación municipal esperada. En total, en la Part Forana ha obtenido 79 regidores bien en solitario, con el Bloc o en listas afines, 17 menos que hace cuatro años. Al votante nacionalista no le ha gustado la escisión del PSM y así lo ha reflejado en los resultados. Este descenso se ha notado especialmente en los municipios donde la ruptura fue más traumática. En Bunyola, el pacto UM-Entesa no ha funcionado. En 2003, el PSM había logrado 2 concejales y UM, 1. Juntos han conseguido 1 en estos comicios. Y el Bloc, ninguno.

En Vilafranca, Més Vilafranca (con miembros de Entesa, independientes y PSOE) han conseguido 5 regidores frente a los 7 que obtuvo el PSM en 2003. Los nacionalistas también han perdido votos en las autonómicas. En Sóller, el PSM tenía 3 ediles. Entesa y ERC, lograron 1 el domingo y Progresistes per Sóller (PSM y EU-EV), otro. En Santa Eugènia, el descalabro ha sido considerable pasando de mayoría absoluta nacionalista a popular, es decir, polos opuestos. El PSM tenía 5 concejales y UM, 2. Juntos han bajado a 4. El PP con 5 gobernará con mayoría.

A juicio de Antoni Rodríguez, coordinador de la política municipal del PSM, «la gente no perdona que te pelees. Precisamente, donde ha habido más enfrentamiento es donde no han funciando las nuevas formaciones». El PSM ha perdido regidores en Alaró, Algaida, Artà, Banyalbufar, Bunyola, Campanet, Pollença, Sant Llorenç, Santa Eugènia, Sineu Sóller, Maria, Montuïri, Muro, Consell, Son Servera y Vilafranca.