Momento en que son inspeccionados los distintos elementos que componen el monolito. Foto: GUIEM MAS

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J.M.SASTRE/G.MAS
Manacor hizo ayer justifica con la historia y se reconcilió con su memoria. Horas antes de la celebración del pleno en que se proclamó hijo ilustre de Manacor al alcalde Garanya, se cumplía la voluntad de su familia que, para aceptar el reconocimiento público a Antoni Amer, puso como condición el derribo de los monumentos fascistas de Porto Cristo.

El pasado jueves día 2 de marzo, en el Ajuntament de Manacor se daba entrada en el registro una instancia de la Falange Española, en la que se instaba al Consistorio a mantener el monumento franquista del Club Náutico de Porto Cristo. Ayer, los políticos no daban crédito a la instancia presentada que nada podrá entorpecer el curso legal de la demolición de dicho monolito.

El arquitecto municipal, Joan Pascual; los técnicos de la empresa Melchor Mascaró y los regidores, Bernat Amer y Jaume Brunet, dieron el inicio oficial a las obras en una visita al monolito del Club Náutico toda vez que ya se habían colocado los andamios y se había vallado la zona para tal acontecimiento.

Las labores de retirada del monumento se prolongarán durante unos dos meses, según la previsión de la empresa, debido a las dimensiones del monumento cuya altura es de 17 metros y está construida a base de piezas que pesan unos 200 kilogramos de marés, mármol y piedra de Santanyí. Si en principio el objetivo inicial era derribar el monumento guardando el escudo con el águila y el yugo y las flechas, ahora se ha decidido desmontarlo pieza por pieza guardando debidamente enumeradas todas aquellas que puedan conservarse. Los símbolos fascistas serán trasladados en el futuro al museo municipal de Manacor para que éste trozo de la historia no quede en el olvido.

Una vez retirado el imponente monumento que emerge en el litoral de Porto Cristo, en su lugar se construirá un monolito con una plaza explicativa de los motivos por el cual ha sido derribado y en recuerdo de todos los fallecidos durante la Guerra Civil española, tanto del bando republicano como del nacional.

En el que fue su último acto público, Jaume Brunet, que ayer noche tenía que renunciar a su cargo de regidor-delegado de Porto Cristo del Ajuntament de Manacor en el pleno ordinario, expresó su satisfacción puesto que «este acto cierra una herida que, después de 25 años de democracia, estaba mal curada. Nos hemos dado cuenta desde que comenzamos a hablar del derribo de los monumentos». Brunet quiso dejar claro que el derribo debe entenderse como «un acto de reconciliación y no de enfrentamiento».

Recordar que el monolito en cuestión fue levantado en honor a la victoria fascista ante las tropas republicanas que desembarcaron en Porto Cristo a las órdenes del capitán Bayo. De clara estética fascista, el monumento homenajea a los «Caídos por Dios y por España». Hace uno meses, el Ajuntament de Manacor ya ordenó la demolición del monumento dedicado a los militares que participaron en la campaña de Porto Cristo, situado en la Avinguda dels Pins del puerto. Los militares consideraron que el monumento junto al martillo del muelle no era en su honor ya que argumentaban que cuando se inauguró sólo se habló de víctimas de las milicias de «derechas y falangistas pero no de los soldados». Este símbolo fue objeto de un atentado, en 1991, reivindicado por una facción de Terra Lliure en Mallorca.