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A tan sólo 500 metros del área natural del Salobrar, a 1'5 kilómetros de la playa del Trenc y a pocos metros de su sistema dunar interior, una urbanización residencial con viviendas y capacidad para 2.000 habitantes, así como una instalación hotelera de lujo para unos 900 residentes y un campo de polo, amenazan nuevamente y desde hace 10 años, a las casi 100 hectáreas de garriga virgen en la finca de Sa Canova de Campos. Ahora, la posible aprobación del proyecto de ley que derivaría en la macrourbanización de Sa Canova, reabre la voz de alarma entre los sectores ecologistas. El GOB reclama al Govern de Matas que retire el polémico proyecto y que otorgue a la zona natural la máxima protección.

En los últimos 10 años, estos terrenos han sido objeto de cambios sucesivos. Han pasado de ser suelo rústico a urbanizable y de esta consideración, a rústico. Ahora, nuevamente, el Govern del PP los pretende pasar a suelo apto para urbanizar. En este sentido, el caso de esta urbanización se «ha convertido en un ejemplo de urbanismo a la carta, hasta el punto de ir modificando las leyes para favorecer unos determinados promotores», aseguran los ecologistas del GOB, Miquel Àngel March y Antoni Muñoz, que ayer visitaron la finca de Sa Canova, donde se quiere construir el Polo.

March y Muñoz cargaron a ayer contra lo que consideran una «dinámica perversa del Govern», en la medida en que intentan «camuflar una urbanización de miles de nuevas plazas bajo una instalación deportiva más o menos atractiva, como es un campo de polo», coincidieron en declarar los ecologistas, que reclaman al Govern su paralización.