Reunión de la Comissió Insular d'Urbanisme para el Plan General de Calvià.

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La aprobación de la revisión del Plan General de Calvià puso ayer de manifiesto las divergencias del Pacte de Progrés en materia urbanística. Por primera vez, Rafael de Lacy, presidente de la Comissió Insular d'Urbanisme de Mallorca, tuvo que utilizar su voto de calidad para sacar adelante el planeamiento ante el empate que se produjo en la votación. PSM y Esquerra Unida-Els Verds se desmarcaron y se posicionaron, junto al PP, en contra de la revisión del Plan General. Cuatro votos frente a los cuatro de UM y PSOE que dieron su apoyo al PGOU de Calvià.

El PSM fue especialmente duro con el crecimiento urbanístico que prevé el planeamiento en zonas con Magaluf o Peguera. Para este grupo, el Plan General de Calvià sobrepasa el 2% del crecimiento que prevén las Directrices de Ordenación del Territorio (DOT). En el caso de Peguera, que prevé 18 hectáreas para construir 400 plazas turísticas y 220 residenciales y 60 como zona verde, el nacionalista Antoni Alorda no estuvo de acuerdo en que la zona de parque no se computase dentro del urbanizable: «Se han buscados subterfugios para evitar que se contabilice el crecimiento del 2%, pero lo cierto es que el desarrollo urbanístico es excesivo».

El otro punto conflictivo del debate fue la programación de licencias (cupos anuales de 500 plazas turísticas y 850 residenciales). La Comissió d'Urbanisme decidió excluirlo de la aprobación del Plan General ante las dudas jurídicas que sigue teniendo su aplicación y someterlo a la decisión del Consell Consultiu. Precisamente, esta medida provocó el pasado 28 de junio el aplazamiento de la aprobación del PGOU hasta obtener un informe de los juristas del Consell. Este estudio, según se puso de relieve ayer, también es desfavorable al cupo de licencias.