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Las obras de ampliación de la residencia Miquel Mir en Inca estarán acabadas en el plazo de un mes. Así lo explicó ayer el alcalde, Pere Rotger, tras la reunión mantenida con los representantes de la constructora Ferrovial.

Las obras estaban paradas desde el pasado mes de noviembre en que la empresa constructora reclamó al Ajuntament más de 70 millones de pesetas en concepto de gastos extras derivados de la intervención. El Ajuntament se negó entonces a abonar un dinero que consideraba excesivo y Ferrovial detuvo los trabajos.

En los últimos meses Ferrovial y Ajuntament han mantenido diversas reuniones con la intención de acercar posturas, pero lo que aparentemente era una operación sencilla se fue complicando hasta que, el pasado 22 de febrero, el Ajuntament presentó una resolución de obra avalada por un informe técnico que establecía en 25 millones de pesetas el cálculo de gastos extras.

Se abría un periodo de 10 días para que Ferrovial presentara las alegaciones que considerara oportunas después de lo cual, de no alcanzarse un acuerdo, se preveía la salida de Ferrovial del proyecto con el agravante de que la constructora es también la adjudicataria de las obras de rehabilitación del claustro de Santo Domingo que han comenzado hace pocos días.