El pueblo se volcó de lleno en el acto inaugural de la reforma de la Plaça Major.

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R.I. La fiesta de inauguración de dos espacios tan emblemáticos para el pueblo de Pollença, como son la Plaça Major y también de la continuación de la escalinata del Calvari, puso el sábado por la noche punto final a lo que ha sido una de las obras de embellecimiento más polémicas del Pla Mirall del Govern balear.

Atrás quedaron las manifestaciones en contra de la construcción de una rampa en la Plaça Major y a favor de la conservación de la escalera. El sábado nadie recriminó nada. Al contrario, la multitud se volcó de lleno en la fiesta de inauguración que organizó el Ajuntament.

Algunos, esperaban en la Plaça Major la llegada de las autoridades. Otros, no dudaron en acercarse hasta la continuación de la escalinata del Calvari. Allí, el conseller de Medi Ambient, Miquel Ramis, presidió en nombre del president del Govern, Jaume Matas, el acto inaugural. Ramis cortó la cinta junto con el alcalde de Pollença, Miquel Oliver. Después, la comitiva de autoridades descendió, al ritmo del paso doble que tocaba la banda de música de Pollença, los nuevos peldaños de lo que es la continuación de la escalinata del Calvari. Era entonces cuando la modernidad de ese nuevo espacio chocaba de lleno con la más pura tradición. Las autoridades se distribuían en fila para avanzar en procesión hasta la Plaça Major.

Justo en las inmediaciones del cine Capitol y delante la fuente, cortaban de nuevo la cinta inaugural para dirigirse posteriormente al improvisado palco que habían instalado a un lado de la plaza propiamente dicha.