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A. BETTI/M. BAUÇÀ El expediente remitido por el Ajuntament de Puigpunyent a la Fiscalía y a la Conselleria de Presidència, traspasado el pasado viernes al juzgado de guardia, incluye un parte médico y un informe de la responsable de los servicios sociales del Consistorio sobre la situación de la residencia de personas mayores de la localidad. La asistenta social de la villa, Catalina Mas, comentó a este periódico que un centro geriátrico como el de Puigpunyent, con una docena de internos, no sólo necesita cuidadores, pues también precisa personal especializado que atienda todas sus necesidades físicas, psíquicas y sociales.

En opinión de Mas, «una inspección no puede tan sólo basarse en criterios subjetivos, como los de si los aseos hacen o dejan de hacer malos olores». En alusión a la inspección encargada por la Direcció General d'Acció Social del Govern balear, la responsable de los servicios sociales del municipio entiende que «debería ser mucho más contundente y asegurarse, por ejemplo, de si se llevan a cabo con los internos actividades rehabilitadoras y sociales». «Afortunadamente, los hospicios ya han desaparecido», dijo.

Un total de 8 personas presenciaron el pasado día 19 de diciembre en la calle, cerca del centro geriátrico, cómo la directora de la residencia golpeaba y zarandeaba a una anciana a la que acompañaba a pasear porque ésta había perdido el pañal. La supuesta agresión, negada por la acusada, fue denunciada por el Consistorio ante la Administración de Justicia y el gobierno autonómico.