Francisco Moral (centro) acompañado de varios socios en el salón del que van a ser desahuciados.

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En Son Cladera hay prevista una revolución para este jueves. El hogar de la Asociación de la Tercera Edad del barrio, con casi 500 asociados, se enfrenta al desahucio del local, en el que está instalada desde hace treinta y dos años. La crisis de la pandemia ha pasado por encima de esta entidad, que ha visto cómo sus asociados se han dado de baja y no han pagado sus cuotas mensuales, lo que ha dejado las cuentas de la asociación en precario y deben 18.000 euros de alquiler.  A todo esto se suma que «desde el Consell de Mallorca nos dijeron que nos ayudarían a pagar el alquiler pero cuando fui con las facturas pendientes, me contestaron que ya no podía decir nada», señala Francisco Moral, presidente de la asociación.

«Este jueves vendrán a que les entreguemos la llave. No ha habido manera de negociar con la propiedad. Con la pandemia hemos reducido ingresos. Con la cuota de 20 euros que pagaban los socios que están al día ha dado para pagar luz y agua. Ahora esperamos una subvención de 3.000 euros del Consell que irá a pagar el alquiler, pero pedimos más tiempo», dice el presidente de la agrupación. Con casi 500 socios, es la asociación más numerosa de Palma. En su local se imparten clases de baile y se reúnen los jubilados del barrio. «Es una forma de sacarles del sillón. Tenemos socios de 60 años pero también los hay de noventa y tantos», explica Moral, que insiste en la inmensa labor que llevan a cabo «para combatir la soledad de la tercera edad». Ahora, los jubilados de Son Cladera se preparan para manifestarse el jueves e intentar buscar una solución de último minuto para que no les arrebaten su único espacio de esparcimiento.

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Jugando al bingo, una de las actividades que celebra la asociación. 

Digitalización

La de Son Cladera no es la única asociación afectada por desahucios, «hay otras cinco entidades que también están a punto de sufrir desahucios de sus locales», se lamenta Moral. Además, según Maribel Alcázar, presidenta de la Federació d’Associacions de Veïns de Palma, «la tercera edad está sufriendo el proceso de digitalización en todos los ámbitos y les está suponiendo un problema para pedir subvenciones». De hecho, afirma Alcázar, «según la Federació de Gent Gran de lesIlles Balears, de las 50 asociaciones de tercera edad que hay en Balears solo 19   han podido pedir subvenciones a través de sistemas informáticos». La brecha digital es el gran caballo de batalla, que se suma a unos precarios ingresos de las asociaciones, duramente golpeadas por la crisis de la COVID.