Vecinos de la calle Prunes, preocupados por sus viviendas. | M. À. Cañellas

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Treinta casas de Nou Llevant y La Soledat serán derribadas para construir 200 viviendas públicas y abrir la calle Caracas. Una manera de unir ambas barriadas y crear una nueva arteria urbana que unirá la Escola Graduada con Son Malferit. El 47 por ciento de los terrenos son del Ibavi y el 13,4 por ciento del Ajuntament de Palma. El resto del suelo pertenece a treinta familias que están a la expectativa. El Ajuntament reagrupará las parcelas, donde se incluirá esta nueva vía de acceso y en el mismo ámbito se reubicarán en los edificios plurifamiliares de nueva construcción, que serán de planta baja y dos o tres alturas. «Vino una mujer del Ajuntament y nos ofreció varias alternativas, pero no nos convence. Nos dan dinero, que creemos que no es acorde al valor de la casa, o una parcela sin vivienda ni nada», contó Luis Amaya. «Aquí vivimos ciento y la madre», cuenta su sobrino Luis, que es chatarrero.

En total viven veinte personas, de las que 11 son niños, en una parcela de 500 metros cuadrados. «Si tenemos que salir, lo que queremos es que ayuden a todos los que viven aquí, no solo a mí», dijo Luis Amaya. Amaya calcula que su casa vale 170.000 euros: «El Ajuntament me ofrece 90.000 euros pero luego me descuentan el derribo». Desde el Consistorio confirmaron que los vecinos no tendrán que pagarlo. Amaya insistió en que «no quiero el dinero, sino un hogar para todos». Por su parte, María Vázquez, vecina de la calle Tous, reconoció que «el proyecto tiene 30 años». Ella cuenta con una planta baja con patio y un limonero. «Estoy muy enfadada. Tenemos una casa de 70 metros cuadrados y 120 de terreno. ¿Me van a dar a cambio un piso de dos habitaciones?», dijo esta propietaria, que compró su vivienda hace 27 años. «Mi casa está valorada en 230.000 euros según el banco. El fallo está en que me dieron la hipoteca. Si el banco sabía que se iba a tirar, ¿por qué me la dieron?».

Preocupación entre los vecinos de la Soledat
Luis Amaya, a las puertas de su propiedad en la calle Tous, que será derribada.
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María Vázquez, otra de las vecinas afectadas por la reconversión de la zona.

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Francisco Coll, en su pequeño huerto en La Soledat.

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Francisco Coll, de 78 años, perderá su casa con huerto. «¿A dónde iré? El solar me costó seis millones de pesetas y luego construí la casa. Los nietos vienen aquí para comerse las fresas que cultivo», explicó con cierta pena. Entre los vecinos se preguntan cómo se llevará a cabo el reparto de los terrenos resultantes después de la reagrupación de solares. Fernando Braga es el propietario de una casa de 140 metros cuadrados y un terreno de otros 380, donde tiene aparcadas varias atracciones de feria. Él y su mujer tienen problemas de movilidad y explicaron que no pueden irse a vivir a un piso. Hace medio siglo que viven en esta propiedad ubicada en Nou Llevant donde se están levantando un buen número deVPO y promociones de vivienda nueva.

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Fernando Braga y su mujer, en su casa de 140 metros cuadrados.

Repercusión

El director general de Habitatge, Josep Maria Rigo, señaló que «es verdad que hay intereses particulares afectados. Lo que se puede criticar a la administración es que no haya sido más ágil de lo que hubiésemos querido». Rigo señaló que «hay personas allí viviendo y nos preocupa la repercusión. Será la Administración la que se encargará de realizar el proyecto de urbanización» de los nuevos edificios plurifamiliares, donde se realojarán los vecinos afectados.

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Fincas afectadas de la calle Tous, por la que pasará la calle Caracas hasta Barranquilla.

Por otro lado, estos propietarios participarán en el proyecto según el coeficiente de sus propiedades: a más metros de su finca, más metros a los que tendrán derecho. «Las fincas son viviendas unifamiliares, la mayoría plantas bajas», explicó Rigo. El año pasado, trabajadores sociales del Ajuntament se entrevistaron con los afectados para conocer la situación de las familias. Este proyecto, del que ya se hablaba en la década de los 60, según los propietarios, y que se hizo más firme en 2005, se ha incluido en el nuevo Plan General. Tras la aprobación inicial del miércoles pasado del Projecte de Cooperació per a la La Soledat-Nou Llevant, se publicará ahora en el BOIB y se notificará a los afectados para que, a partir de entonces, éstos puedan presentar alegaciones. «Podrán venir aquí para atenderles y clarificar cualquier detalle», dijo Rigo, que confió en que se ejecute entre 2023 y 2024. Las familias pasarían a sus nuevas viviendas antes del derribo de las antiguas.