El próximo fin de semana llega a Sant Jordi la XX Fira del Caragol. El pequeño animal será el protagonista de una feria muy consolidada que cada año atrae a muchos visitantes a la pequeña localidad, atraidos por las actividades y el irresistible aroma de los platos que se preparan. Su programa abarca un buen número de actos y vuelve un año más a afianzar el espíritu del pueblo.

SANT JORDI. FERIAS. FIRA DEL CARAGOL SANT JORDI.

El sábado a las 16 se abrirá la inscripción de los participantes en las Curses de Caragols, que comenzarán media hora después. Los corredores garantizan momentos de tranquila emoción. Por la noche, después de la Mostra de Ball de Bot por la Agrupació Mandalmar, tendrá lugar la Nit Gastronómica Caragolera, con un amplia y variada oferta de platos. Será desde las 21:30, con la animación de la banda The Kings of New Orleans.

SANT JORDI. FERIAS. FIRA DEL CARAGOL SANT JORDI. Más de 4.000 kilos de caracoles

El domingo la animación dará comienzo a las 9 de la mañana con el Cercavila de los Xeremiers de Sant Jordi. A las 9:30 se inaugurará oficialmente la Fira, con venta y degustación de caracoles y productos tradicionales, junto a una mostra de animales de razas autóctonas, la exposición de un típico molino del Pla de Sant Jordi, una espectacular ensaimada de dos metros de diámetro y diversos talleres infantiles y familiares. Por la tarde llegará la ballada popular y a las 19:00 el fin de fiesta con el Corredrac de Sant Jordi.

La Fira del Caragol llega a su XX edición siendo una de las citas temáticas más veteranas de la Isla. Su organización corre a cargo, como cada año, del Club Prat de Catí, entidad creada en 1998 y que reune a más de 80 miembros. Uno de sus responsables e impulsor de la Fira, es Josep Lendínez: "La gastronomía es el eje principal de esta feria» relata y expresa su deseo de que muchos visitantes acudan a conocer Sant Jordi y disfrutar de ella. «Pocos se pueden resistir al olor de los platos hechos con caracoles» asegura.

Associació Prat de Catí

El Club Prat de Catí está dedicado a mantener viva la cultura tradicional de un pueblo que se sitúa al límite de una gran urbe como Palma. Habitualmente son muy activos en tareas como las visitas guiadas, la conservación de la toponimia, la gastronomía o el patrimonio arqueológico. La Fira surgió como necesidad de «reivindicar todo esto, de recuperar el espíritu de pueblo y frenar la degradación de su entorno», explica Lendínez. Sin duda ha funcionado, ya que ha puesto en el mapa a la población para muchos mallorquines y ha propiciado incluso la aparición de varias granjas de caracoles. «Gracias a la Fira hemos convertido el pueblo en la capital mallorquina del caracol y el pueblo está cada vez más implicado. En esta edición la ayuda de la Associació de Vëins ha sido muy importante» concluye Lendínez con orgullo