Vista del cementerio de Palma. | Redacción Local

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Una tesis doctoral defendida en la Universitat de les Illes Balears (UIB) ha estudiado el patrón de la distribución geográfica de la mortalidad de Palma entre los años 1998 y 2015 y ha determinado la privación socioeconómica de los años 2001 y 2011, con el objetivo de describir la correlación entre estos dos factores y constatar que las desigualdades económicas influyen en la mortalidad.

La tesis ha sido leída por Guillem Artigues Vives, cuya investigación se ha desarrollado en el marco del estudio 'Mortalidad de áreas pequeñas y españolas y desigualdades socioeconómicas y ambientales', de MEDEA 3 y financiado por el Instituto de Salud Carlos III.

Guillem Artigues Vives es el coordinador del Programa de Detección Precoz de Cáncer Colorectal de la Dirección General de Salud Pública y Participación del Govern y miembro del Instituto de Investigación Sanitaria de las Islas (IDISBA).

Según ha explicado la UIB en una nota de prensa, las desigualdades sociales en salud son aquellas diferencias sistemáticas, injustas y evitables entre grupos de población en cuanto a salud, y son el resultado de la distribución desigual de acuerdo con la estructura social de los determinantes sociales como por ejemplo el género, la clase social, raza o territorio.
De este modo, los grupos con más mala salud son aquellos más desfavorecidos socialmente y, por norma, se posicionan en forma de gradiente.

Las desigualdades socioeconómicas fluctúan según el contexto político, económico y social. Además, en áreas metropolitanas grandes, como Palma, se pueden llegar a describir patrones geográficos muy marcados de alta o de baja privación, que se relacionan con un riesgo más o menos elevado de morir a causa de una enfermedad determinada.

En este contexto, se han diseñado subestudios ecológicos con las secciones censales de Palma como unidades mínimas de estudio. Se ha calculado la razón de mortalidad estandarizada de mujeres y hombres de las causas principales de mortalidad y se ha construido el índice de privación mediante las variables instrucción insuficiente, instrucción insuficiente en jóvenes, desocupación, ser trabajador manual y asalariados eventuales de los censos poblacionales de estos años.

El estudio de la mortalidad muestra un patrón geográfico diferente según el sexo. Entre los hombres, el patrón geográfico de exceso de mortalidad por cáncer lo encabeza el de estómago y lo siguen el de pulmón, próstata, colon y recto y vejiga; entre las mujeres, es liderado por el de colon y recto, el de pulmón y el de mama.

En cuanto a las enfermedades crónicas de los hombres, la MPOC y sobre todo el sida son las que tienen más variabilidad de la mortalidad por zona geográfica.

Entre las mujeres, destaca que estas enfermedades se distribuyen geográficamente de manera muy similar al grupo del cáncer. La demencia es la enfermedad que más sobresale con un comportamiento geográfico específico.

En cuanto a la privación socioeconómica, tanto en el 2001 como en el 2011, el patrón geográfico está polarizado, y predominan zonas de muy alta o baja privación.

Destacan los distritos de Centro y Ponent como los de menos privación y el de Llevant como el de más. Además, se detectan focos de alta privación en la mayoría de distritos, que se repiten a lo largo del tiempo y que suponen un riesgo y una desventaja frente a otros más aventajados.

El patrón de mortalidad según la privación socioeconómica de su zona de residencia es intrínseco para cada causa de mortalidad y sexo, y puede suponer un factor de riesgo o protector para una enfermedad determinada.

Así, se aprecia que, entre los hombres, el riesgo de morir de cáncer de estómago y de pulmón, por la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la enfermedad hepática, la cirrosis y el sida, se ve altamente influenciado por el hecho de residir en un lugar de Palma donde hay un índice de privación elevado.

En cambio, entre las mujeres, este fenómeno sucede en el cáncer de estómago y la diabetes. Particularmente, pero, residir en zonas de alta privación socioeconómica es un factor que no se relaciona con el cáncer de pulmón y el de mama, un hecho que también se demuestra en las otras ciudades españolas estudiadas.