Los vecinos del Paseo Marítimo conviven desde hace unas noches con los ruidos de las reuniones y los cristales rotos. | Redacción Digital

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A pesar de las reiteradas indicaciones de las autoridades de Baleares, apuntando que no era una práctica permitida ni siquiera antes de la llegada de la COVID, y del incremento de la presencia policial, este pasado viernes por la noche regresaron los botellones a las zonas industriales y el litoral de Palma. Varios vídeos compartidos en las redes sociales muestran una situación que no deja de producirse, con la retirada de las mascarillas en exteriores a apenas una semana vista.

En primer lugar, un trabajador de una de las zonas industriales de Palma ha grabado un fragmento en el que se aprecian distintos grupos de personas diseminados junto a coches aparcados en la vía. El usuario lamenta el estado en el que queda la zona tras el paso de los botellones, una realidad con la que se topan las personas que pocas horas después deben desempeñar su labor.

Por su parte, los vecinos del Paseo Marítimo en la capital balear llevan días conviviendo con grandes grupos de jóvenes. Por desgracia las molestias y el ruido de cristales rotos son una constante.

Asimismo, varios vecinos de la Playa de Palma han reiterado sus denuncias por los excesos que algunos grupos de personas llevan a cabo en este punto. Algunos han emitido su denuncia en las redes sociales, pidiendo un mayor control por parte de las autoridades.