Incorporación. La regidora Joana Maria Adrover, el policía de barrio destinado al Vivero Gaspar Moll y el jefe de la Policía Local, José Luis Carque.

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Estaban esperando su llegada como agua de mayo. Esta semana, los vecinos del Vivero han vuelto a encontrarse con Gaspar Moll, el policía de barrio que patrullaba en la zona. Regresa a su puesto después de que el Ajuntament reactivase esta figura, muy añorada por los ciudadanos.

Los efectivos de la Policía de Barrio están volviendo a las calles y la regidora de Seguretat Ciutadana, Joana María Adrover, y el jefe de la Policía de Palma, José Luis Carque, hicieron esta semana una ronda con el policía asignado a es Vivero.

Durante la presentación, un incidente reclamó de inmediato los servicios del policía de barrio: una vecina que volvía de la compra se había caído. De inmediato se personaron allí Moll y Carque, que corrieron a atenderla. Luego fue acompañada hasta su casa.

«Hay 55 zonas policiales en la ciudad y cada una de ellas ya tiene sus agentes asignados. En marzo se irán presentado a las asociaciones de vecinos. Serán nuestro mensajero directo y la cara del Ajuntament hacia los ciudadanos», señaló Adrover.

Nuevos efectivos

Entre los policías de barrio los hay que acaban de ingresar en el cuerpo tras ganar la plaza y los veteranos se encargan de transmitirles sus conocimientos en este área. La regidora señaló que «son 46 efectivos los nuevos policías que se incorporan a esta figura».

Según el jefe de la Policía Local, la reimplantación de esta figura «era una intención política y una reclamación de los vecinos. La policía de barrio ya está garantizada». En breve arrancan las mesas de trabajo con representantes vecinales y se diagnosticarán los problemas de cada zona.

El policía Gaspar Moll advirtió que no está notando apenas conflictos en el barrio. «La gente parece resignada con la pandemia y hay muchos bares cerrados», dice. Con 33 años de experiencia, ha pasado ocho en es Vivero y es bien conocido por sus vecinos.

El presidente de la Associació de Veïns Es Rafal-Vivero, Rafel García, señala que uno de los mayores problemas de la barriada es «el vandalismo y el exceso de velocidad de los coches, aunque sea Zona 30».