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Increíble pero cierto. Un vecino de la zona de Sant Jordi y s'Aranjassa se dio de bruces con un muro de escombros y sacas con deshechos de construcción en mitad de uno de los caminos que cruzan las partes más rurales de estas localidades de Palma. El colmo de todo es que alguien se paró a dejar todo ese material, cuando el punto verde de Sant Jordi se encuentra a apenas unos metros de allí. Imaginamos que sería mucho pedir destinar todos esos escombros a sus respectivos receptáculos en el punto de recogida selectiva respectivo, como parece indicado según el sentido común y las ordenanzas municipales.

El usuario @santjordipoble compartió la imagen en las redes sociales, y esta ha sido replicada por parte de algunos usuarios. El abandono de estos residuos y escombros es un acto demasiado frecuente, que acontece de vez en cuando en zonas apartadas o de fora vila de numerosos puntos de Baleares. Incluso se ha reportado cómo algunos cambian de municipio para tirar sus residuos en lugares donde la normativa es más laxa.

Fuentes de los agentes que trabajan en la prevención y sanción de este tipo de actitudes apuntan a que el hecho de que la recogida de residuos se haya normatizado en los últimos tiempos, con estipulaciones muy concisas y cantidades máximas por usuario y día en los puntos de recogida habilitados, así como los vetos a determinados productos como el amianto, pueden tentar a algunos a depositar sus deshechos de cualquier manera.

Sin embargo advierten que ello tiene varios efectos negativos: contamina el medio ambiente, produce problemas de convivencia y, además, puede acarrear multas y sanciones en caso de ser sorprendidos in fraganti.