El hipódromo de Son Pardo acogió a medio centenar de personas desde el 25 de marzo. | Efe

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Casi la totalidad de los 150 sin techo que se habían acogido en instalaciones temporales de Palma a causa del coronavirus están reubicándose en otros albergues y algunos ya dan el salto a pisos tutelados. Los más de dos meses que han pasado bajo techo les han supuesto una oportunidad para dejar la calle y conseguir una segunda oportunidad, según el Institut Mallorquí d’Àfers Socials (IMAS), del Consell.

«Las personas acogidas se han adaptado perfectamente y han estado bien, llevando a cabo actividades para pasar el tiempo del confinamiento. Ahora que volvemos a la normalidad, no podíamos dejarles otra vez en la calle, así que estamos buscando solución para estas cien personas», cuenta Javier de Juan, presidente del IMAS.

El Consell de Mallorca derivó a un centenar personas sin hogar al polideportivo de Sant Ferran y al hipódromo de Son Pardo. Mientras tanto, el Ajuntament de Palma, en coordinación con el IMAS, alojó a otras 50 personas en Son Moix. La semana pasada los alojados en Son Pardo fueron reubicados en tres centros de la fundación La Sapiència, gestionado por el Bisbat de Mallorca, aunque financiados y coordinados por el IMAS.

Por su parte, de las 50 personas acogidas en el albergue temporal de Son Moix, 16 ya están alojados en centros municipales. Para el resto se está coordinando con el IMAS la búsqueda de una solución habitacional que evite su regreso a la calle.

Fuentes del Consell de Mallorca han señalado que «fuimos los primeros a nivel nacional en habilitar un albergue para estas personas el 16 de marzo. Después, el 25 de marzo se habilitó Son Pardo». A medida que se va recuperando la normalidad, las instituciones buscan una opción para que no regresen a la calle. Tras dos meses confinados y bajo techo, estas personas ya no quieren estar sin hogar.

Solución

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«La semana pasada desmontamos Son Pardo y lo cierto es que es complicado encontrar una solución para estas cien personas», explica De Juan. El IMAS ha trabajado en dos líneas para buscarle un alojamiento: habilitar centros o, a través de la linea de Housing, buscarles un hogar, un piso tutelado por los técnicos del Consell y que les permite tener una segunda oportunidad.

En la actualidad ya hay 80 personas que están integradas en este programa de alojamiento en una vivienda, pero «el objetivo para final de año es conseguir otras 80 plazas más. Ya hemos encontrado los pisos para obtener 25 plazas», dice De Juan.

Pese a las dificultades de la situación, el conseller Javier de Juan considera que «nos ha sorprendido lo bien que lo han llevado y la convivencia se ha producido sin incidentes».

Javier de Juan insiste en derribar «el estigma de que estas personas quieren vivir en la calle. Es posible que haya algún caso, pero la mayoría de estas personas se han visto abocados a esta situación. Este alojamiento temporal ha sido una oportunidad para dejar la calle y volver a empezar».

Ningún caso de coronavirus entre los acogidos

Los primeros días del estado de alerta han supuesto para toda la ciudadanía una gran preocupación ante el contagio, pero en estas personas de especial vulnerabilidad había más temor.

Sin embargo, durante los más de dos meses que han estado acogidos, no se ha producido ningún caso de coronavirus en estos albergues temporales. La tranquilidad, dicen, ha sido la norma en estos centros de alojamiento temporal.