Operarios de la EFM ataviados con el traje de protección para el tratamiento de cadáveres con coronavirus. | EFM

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Las personas que mueren con coronavirus o son sospechosas de haberlo tenido han de hacer frente a unos servicios funerarios más costosos, ya que el personal funerario tiene que adoptar unas medidas de protección para evitar contagiarse.

El gerente de la Empresa Funeraria Municipal (EFM) de Palma, Jordi Vilà, precisa que al coste de la inhumación (1.817 euros) o al de la incineración (2.151 euros) hay que sumar 459 euros en el caso de los fallecidos con coronavirus o sospechosos de haberlo tenido.

Esto se debe al coste del sudario en el que se debe meter el cadáver, a los trajes de protección que deben utilizar los operarios de la EFM, a la desinfección y al tratamiento de residuos.

No obstante, Vilá precisa que el coste total de los funerales se ha reducido ya que no están permitidos los velatorios. En este sentido, señala que el coste medio de un entierro antes de la declaración del estado de alarma era de 2.750 euros. Al no celebrarse el velatorio se hacen menor recordatorios y se han reducido las flores.

El gerente de la EFM de Palma ha explicado que esto está provocando un descuadre en las cuentas de la empresa municipal, a lo que hay que añadir el incremento del coste de los materiales específicos para evitar contagios, entre otros motivos, porque se trata de compras de artículos muy demandados y no planificados. Además, se están incrementando las horas extras y se han dificultado las gestiones administrativas. Pese a todo esto, Vilà no prevé cerrar el año con déficit en la Funeraria.

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En cuanto a la capacidad, la EFM de Palma se han reestructurado los turnos para poder hacer hasta 108 inhumaciones a la semana (antes eran hasta 60) y hasta 75 incineraciones (antes hasta 50). En el caso de las inhumaciones ya no hay más capacidad de ampliarlas.; las incineraciones sí.

Aunque la EFM puede asumir aún más volumen de trabajo, a su gerente le gustaría poder prestar más atención a las familias en estos momentos tan difíciles. El acto de despedida se ha reducido a 10 personas en el cementerio de Palma y a 15 en el de Son Valentí.

Para intentar paliar el duelo de las familias, en la medida de lo posible, esta semana se ha incorporado la presencia de una psicóloga en Palma y la próxima semana se reforzará el servicio telefónico.

Además, se están realizando vídeos de los funerales, que se distribuyen a las familias, y se han realizado algunos por streaming. Vilà ha destacado que esto es especialmente importante para muchos familiares que viven fuera y no pueden desplazarse debido al estado de alarma.

Por otra parte, el Govern no tiene previsto intervenir los servicios funerarios, como ha anunciado este viernes la Generalitat.