El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, durante el acto final de campaña de las elecciones catalanas del 14F. | Toni Albir

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Las elecciones en Cataluña tienen consecuencias en el resto del Estado y el líder del PP nacional, Pablo Casado, se ve especialmente afectado. Aunque nadie se plantea que algún barón pueda disputarle la presidencia del partido -es muy pronto para quemarse-, sí se da por hecho que tras los malos resultados electorales se exigirán cambios en la dirección del partido.

La gestión que está haciendo Casado del 'caso Bárcenas' y su desvinculación con etapas anteriores del partido, incluida la de Mariano Rajoy, no están sentando bien en todo el partido.

Casado se ha implicado mucho en esta campaña electoral y ha viajado con frecuencia en Cataluña. Sin embargo, desde Génova han dejado claro que el liderazgo del partido no está en juego y han rechazado realizar una lectura el clave nacional, extrapolando los resultados de Cataluña al resto de España.

De hecho, ya en la campaña electoral se han encargado de lanzar este mensaje. Sin embargo, el sorpasso de Vox -que irrumpe con 11 diputados en el Parlament de Cataluña- deja en una situación complicada al PP, que ha empeorado su resultado respecto a 2017.

El PP ha intentado atraer a los votantes decepcionados con Ciudadanos y se marcó el tanto de fichar a Lorena Roldán, que pertenecía a Ciudadanos, para ser la número dos de la candidatura liderada por Alejandro Fernández. Sin embargo, los populares no han logrado su objetivo.

Roldán ganó las primarias de Ciudadanos, pero la dirección del partido 'naranja' decidió que el candidato fuese Carlos Carrizosa.