Juan Carlos I, en una imagen de archivo que simboliza la decisión que ha comunicado este lunes. | Efe

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El rey Juan Carlos ha comunicado a Felipe VI su «meditada decisión» de trasladarse a vivir fuera de España ante la repercusión pública de «ciertos acontecimientos pasados» de su vida privada, informa el Palacio de la Zarzuela en un comunicado este lunes.

El comunicado explica que don Juan Carlos ha enviado este lunes a su hijo una carta en la que le traslada esa decisión, que asegura que adopta «con profundo sentimiento, pero con gran serenidad».

«He sido rey de España durante casi cuarenta años y durante todos ellos siempre he querido lo mejor para España y para la Corona», asegura el anterior jefe del Estado, quien ya ha abandonado el país. No se conoce por el momento dónde establecerá su residencia.

Añade asimismo que pretende facilitar el ejercicio de las funciones de Felipe VI «desde la tranquilidad y el sosiego que requiere -subraya- tu alta responsabilidad».

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«Mi legado y mi propia dignidad como persona así me lo exigen», añade don Juan Carlos en su carta.

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El comunicado de Zarzuela señala que el rey ha transmitido a su padre «su sentido respeto y agradecimiento ante su decisión».

«El rey -reza el texto- desea remarcar la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia; y al mismo tiempo quiere reafirmar los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución y del resto del ordenamiento jurídico».

El pasado 10 de julio se conoció que la Fiscalía General del Estado ha reforzado el equipo de fiscales que se encargan de la investigación sobre el presunto pago de comisiones en la construcción del AVE a La Meca, en las que podría estar involucrado el rey emérito Juan Carlos de Borbón.

Además, ese mismo día El Confidencial publicó que Juan Carlos I sacó importantes sumas en efectivo de Suiza entre 2008 y 2012.

En la documentación contable que publicó dicho diario se constata la transferencia que el rey Abdulá de Arabia Saudí hizo a esa cuenta el 8 de agosto de 2008 de 64,8 millones de euros y de la que solo unas semanas después comenzaron a registrarse salidas de efectivo que supuestamente habrían servido para sufragar gastos no declarados de la familia real.