El presidente del gobierno y Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, durante su intervención en el Comité Federal del PSOE. | Efe

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El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha prometido este sábado que el diálogo para afrontar el problema con el independentismo en Cataluña no irá en detrimento de las necesidades de otras autonomías.

«Superar el conflicto que divide a los catalanes entre sí y que tensiona lógicamente las relaciones entre Cataluña y el conjunto del país es fundamental para seguir avanzando. Pero la atención a ese problema no se hará en perjuicio de otras necesidades territoriales apremiantes», ha garantizado en su intervención ante el Comité Federal del PSOE, reunido este sábado en Madrid.

Sánchez ha nombrado a continuación algunas de esas necesidades urgentes. «Extremadura necesita un tren digno y lo necesita ya; Murcia necesita que el Mar Menor recupere la vida que tuvo; Castilla y León pide que aunemos fuerzas para revertir la despoblación, todos los agricultores de España miran con preocupación al debate de la PAC en Bruselas y piden la defensa de sus derechos y su economía», ha enumerado.

«Cada uno de los ciudadanos y ciudadanas de España esperan atención a sus demandas. Mi compromiso es que la tendrán», ha afirmado Sánchez, respondiendo a los temores que los presidentes de Aragón y Castilla-La Mancha, Javier Lambán y Emiliano García-Page, respectivamente, han expresado con respecto a que los independentistas catalanes reciban un trato de favor económico en detrimento de otras autonomías.

En sus palabras ante el máximo órgano entre congresos del PSOE, Sánchez también ha enumerado los principios sobre los que se basará el diálogo que se dispone a entablar con el Govern.

En primer lugar, ese diálogo buscará alcanzar «soluciones compartidas y viables que representen a una amplia mayoría de catalanes». «Queremos y necesitamos un acuerdo tan amplio como el que alumbró el primer autogobierno de Cataluña al amparo de la Constitución», ha señalado.

Pero para que este diálogo avance y prospere, necesitará, advierte Sánchez, de «estabilidad política en España y en Cataluña», en primer lugar, así como de una «confianza creciente entre los interlocutores, abordando primero los asuntos donde las posiciones están más cercanas», esto es, aparcando la reivindicación de los independentistas sobre la autodeterminación.

Sánchez se ha referido al conflicto con el independentismo en Cataluña como uno de los retos principales que su Gobierno se dispone a afrontar.

«Debemos superar estas tensiones territoriales que han consumido y consumen tanta energía al debate público en nuestro país y tenemos a la vez que conseguir un equilibrio y una cohesión territorial entre las zonas más densamente pobladas que concentran renta, servicios, capacidad de producción y grandes extensiones de España que están desatendidas, en riesgo de despoblación severa», ha urgido.

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Superar una «dialéctica estéril»

Sánchez ha hecho un llamamiento a superar la «dialéctica estéril» que, en su opinión, han entablado los partidos independentistas y las formaciones de derecha, entre «aquellos que dibujan una España que se comporta como una potencia despiadada y opresora frente a unos territorios desatendidos y sometidos, y de otro lado quienes recelan de cualquier diversidad como una amenaza porque tienen una visión uniforme de España que termina en la M-50».

Pero España, a juicio de Sánchez, «es plural» y desde esta concepción quiere avanzar el Gobierno de coalición con el objetivo de «superar una década llena de errores» que dejó un rastro «nefasto» de desigualdad y de «fractura territorial».

Sin embargo, una gran mayoría de ciudadanos en España y Cataluña, ha afirmado Sánchez, «no soportan prolongar por más tiempo el recelo, la enemistad y la desconfianza» y quieren en cambio «superar la polarización y exige el reencuentro».

Tras advertir de que «no va a cambiar de golpe en un mes lo que se ha abonado con tanta intensidad en los últimos 10 años», Sánchez ha manifestado su deseo de que «al menos el rumbo» sí se cambie «de inmediato» y esta década sea recordada como la del «diálogo social y territorial». «Una democracia fuerte es la que dialoga», ha agregado antes de llamar al PP a que se sume a este diálogo.

Recados al PP

En vísperas de su cita en La Moncloa con el líder del PP, Pablo Casado, con quien se verá el lunes a partir de las 12.00 horas, Sánchez ha advertido de que «mucha gente» en el país está «asombrada ante el nivel de beligerancia de las oposiciones de derechas». «Les asusta el grado de bronca permanente en el que parece que se han instalado», ha incidido.

Y es que Sánchez está convencido de que los españoles «prefieren una política útil, que viva pendiente de la gente y no de sí misma, capaz de resolver problemas» y no inventarlos o agravarlos.

En su opinión, la «crispación exagerada» que practican PP, Cs y Vox responde al «mal perder» de la derecha española y a su objetivo de desviar la atención de las medidas sociales que está emprendiendo el Gobierno, como la subida del salario mínimo, de las pensiones o el proyecto de ley para regular la eutanasia, que respaldan, según él, una gran mayoría de españoles.