Interior de uno de los pabellones de la 25 Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP), que arrancó en Madrid bajo el lema "Tiempo de actuar". | Efe

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El director del Instituto Max Planck de Meteorología, Bjorn Stevens, asegura que «no tiene muchas expectativas» de la Cumbre del Clima (COP25) que desde este lunes se celebra en Madrid, pero sí confía en lo que pueden hacer por el cambio climático personas como la activista de 16 años Greta Thunberg. A su juicio, «se puede o no estar de acuerdo con sus pensamientos», pero cree que «el mundo necesita a más como ella».

Stevens, que ha ofrecido este martes la conferencia 'La COP ante el cambio climático' en la Fundación BBVA, ha lamentado que de desde distintos puntos de la vida pública se esté criticando a Thunberg, principalmente, muchos políticos al frente de partidos que niegan la existencia del cambio climático.

«En esta vida todo el mundo estaría feliz de tener una hija como Greta, que tuviese tanta pasión y conciencia contra el cambio climático», ha explicado en una entrevista a Europa Press. En su opinión, «se puede estar en contra de sus opiniones» porque ella «ve las cosas demasiado blancas o negras», pero, según indica, «la gente no puede poner en tela de juicio sus teorías» porque «hay una generación de jóvenes que piensan como ella».

Preguntado por los motivos de esta actitud, Stevens apunta que existe una «discrepancia» entre la retórica, es decir, de lo que se habla, y las acciones, lo que la gente cree que debería hacerse en la lucha contra el cambio climático. «Coger esta situación y burlarse de Greta es algo que, realmente, crea problemas y esta muy mal», ha lamentado, antes de insistir en que más activistas como la joven sueca «no le harían daño al mundo».

Pero, la actitud de parte de la sociedad contra Thunberg no le sorprende, como tampoco lo hace la creciente presencia del negacionismo del cambio climático en los parlamentos de todo el mundo.

De hecho, Stevens es una víctima de la actitud del expresidente de Estados Unidos, George W. Bush. En 2008, cuando era profesor de la Universidad de California, el científico decidió dejar el país norteamericano indignado por las maniobras del mandatario para, lo que él define como, «amordazar» a los científicos y alejarlos de la toma de decisiones en materia medioambiental.

Stevens recuerda que «hay gente que quiere que las cosas se mantengan tal cual estaban hasta ese momento», por eso, «cada vez que se debate sobre cambios tan profundos», como es la estabilidad del planeta, esta gente «es reticente a estos cambios» y no acepta cualquier información que lleve a otra gente a hacerlos.

El experto señala que algunos políticos «ridiculizan y hacen bromas» sobre el cambio climático porque «es algo complejo y abstracto» y, al no comprenderlo «se lo toman a la ligera». En este sentido, señala que la solución es que «la gente sensata prevalezca y se tomen pasos adelante razonables e inteligentes hacia un cambio de la situación».

El director del Instituto Max Planck de Meteorología ha insistido a Europa Press en la necesidad de actuar ya en contra de este fenómeno que pone en riesgo al planeta. A su juicio, «nunca es demasiado tarde para comenzar», aunque también apremia a tomar decisiones.

A su juicio, la situación global actual debe pasar por impedir el aumento de CO2, en principio cumpliendo con los acuerdos tomados en la Cumbre del Clima de París, y después, «ver en qué lugar se encuentra el planeta y estudiar qué pasos hay que dar» con «sensatez». Esto no se puede hacer ahora, en la COP25 de Madrid, de ahí que asegure «no tener muchas expectativas» en este encuentro.

«Es la vigésimo quinta, ¿por qué va a ser diferente que la vigésimo cuarta?, ha declarado. A su juicio, es «bueno» que los mandatarios y expertos aprovechen estos eventos «para hablar de la situación», pero, insiste, «habría que hablar menos y hacer más cosas». Tampoco espera «que salga nada específico» de las reuniones bilaterales a nivel global. «A lo mejor alguna acción indirecta a nivel nacional», ha explicado.

Por otra parte, ha opinado sobre la situación de la política medio ambiental en España, un país que, según ha indicado, tuvo «un paso positivo» en esta materia con su desarrollo ferroviario, hace años. Stevens también apunta que España fue «en el pasado», uno de los países «líder en cuanto a energía eólica». El científico no tiene esa misma consideración ahora del país, a su juicio, a España le ha ocurrido lo mismo que «a todos los programas» medioambientales «de todos los países: Que tiene grandes contradicciones».

En su opinión, los próximos pasos a dar deben de incluir también las motivaciones a nivel personal como, por ejemplo, «repensar» el sistema de movilidad de los ciudadanos. Para una mayor concienciación apuesta por hacer ver a la población que no está «renunciando» a algo, sino «ganando» con el paso que va a dar.