El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | David Fernández

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha desvelado este miércoles que algunos dirigentes independentistas le han reconocido en privado que la independencia no es posible.

Así lo ha afirmado el jefe del Ejecutivo en una entrevista en La Sexta, recogida por Europa Press, en la que les ha recriminado que obren «de mala fe» y les ha pedido que sean sinceros con sus propios ciudadanos.

«Los dirigentes independentistas no han actuado de buena fe ni con el Gobierno, ni con sus propios ciudadanos», ha exclamado Sánchez, quien de paso les ha recriminado que «tumbaran» los Presupuestos Generales del Estado porque el Gobierno dejó claro que no está dispuesto a admitir la autodeterminación de Catalunya.

Y ello, ha precisado, a pesar de que suponían una mejora para la calidad de vida de todos los ciudadanos, incluidos los catalanes.

Según el jefe del Ejecutivo, la sociedad catalana quiere «pasar pantalla» de esta situación, del «callejón sin salida» al que les han llevado sus dirigentes, «a sabiendas», ha insistido, de que la independencia «no es posible».

En este sentido, ha establecido similitudes entre el empeño de los partidos independentistas con la autodeterminación con la apuesta de algunos partidos en el Reino Unido con el Bréxit.

«El referéndum en el Reino Unido ha partido en dos a la sociedad británica», ha explicado al tiempo que añadía que los políticos han llevado al Reino Unido a un «callejón sin salida» como ha ocurrido en Catalunya.

Tras recalcar que los líderes independentistas saben que no es posible la independencia porque la «comunidad internacional les ha dado la espalda y no es constitucional», les ha pedido que «den la cara y le digan a la sociedad catalana que no es posible, que les han engañado y que tienen que volver al consenso constitucional».

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Pedro Sánchez ha vuelto a insistir en que el problema de Catalunya no es de independencia, porque nunca se va a producir, sino de convivencia; al ser preguntado si estaría dispuesto a reconocer el derecho de autodeterminación con tal de gobernar como le acusan desde la derecha, ha respondido con un tajante: «No».

Acto seguido, ha recordado que cuando dice «no es no» es que «no» y «no va a haber independencia», ni tampoco «referéndum». De hecho, se ha referido a la afirmación que dijo Miquel Iceta de que si hubiera un 65 por ciento de independentistas habría que dar una salida a la situación. Según Sánchez, el primer secretario del PSC se «retractó» de esta afirmación.

No obstante, ha seguido apostando por abrir un «diálogo» dentro de la Constitución en Catalunya, basado en la «claridad, la confianza y la buena fe» y ha recriminado que se quiera «continuar con la confrontación».

No obstante, ha evitado responder a la pregunta de si para el diálogo se necesita un 'relator' alegando que «no es un cuestión de palabras sino de diálogo, con claridad y con buena fe».

«Cataluña tiene que hablar con Cataluña, la parte nacionalista con la no nacionalista», ha exclamado y ha añadido que además del PSC, «también Ciudadanos tendrá que ofrecer una alternativa».

El presidente del Gobierno no ha querido pronunciarse sobre la propuesta que también realizó Miquel Iceta de que se indultara a los líderes independentistas.

Ha afirmado que no se pronuncia ahora sobre esta cuestión porque es el presidente del Gobierno y debe respetar el trabajo de jueces y fiscales, la independencia del poder judicial y el principio de presunción de inocencia.

Ha dejado claro que, «una vez haya que sentencia, el poder político tendrá que posicionarse» al tiempo que ha defendido su compromiso, «demostrado estos años», con la «integridad territorial, la soberanía nacional y la Constitución española», recordando de nuevo su apoyo al artículo 155 de la Constitución ante los quebrantamientos de la misma y del Estatuto catalán que habían cometido los líderes independentistas. Un quebranto que se restituyó con una «respuesta firme, serena y proporcional», ha insistido.