El Consejo General de Enfermería se propone salvaguardar a los niños de los malos humos al volante

| Madrid |

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El objetivo último de la campaña es lograr una reforma de la ley del tabaco que prohíba fumar en los vehículos con menores, algo ya previsto en algunos países.

El objetivo último de la campaña es lograr una reforma de la ley del tabaco que prohíba fumar en los vehículos con menores, algo ya previsto en algunos países.

21-02-2018Pixabay

Los niños son el eje de la campaña «Coche Sin Humo. Protégeles», puesta en marcha por el Consejo General de Enfermería, que tiene como objetivo convertir a los más pequeños en agentes de salud para conseguir que sus padres no fumen en el coche, paso previo a que la prohibición se recoja por ley.

La iniciativa, en la que participarán los 52 colegios de enfermería provinciales y, por tanto, movilizará a los 285.000 profesionales colegiados que participarán de forma voluntaria, pretende llegar a todos los niños de España de 5 a 10 años a través de las escuelas.

Y es que los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son preocupantes: el 30 % de las muertes por tabaquismo pasivo en el mundo se da en los niños, ha recordado el presidente del Consejo de Enfermería, Florentino Pérez Raya, durante la presentación de la campaña.

Además, los niños expuestos al humo del tabaco tienen hasta cuatro veces más riesgo de sufrir cáncer de pulmón en la edad adulta y la nicotina es también origen de «graves problemas» de salud infantil como sibilancias, tos crónica, asma, bronquitis, infecciones severas, neumonía otitis e, incluso, obesidad.

Pérez Raya ha asegurado que prohibir que se fume en los coches es una prioridad, tanto cuando se viaje niños como cuando no, ya que el humo del tabaco contiene 7.000 sustancias (250 muy nocivas y 70 cancerígenas) y todas ellas permanecen en el vehículo durante semanas.

Hay estudios científicos que demuestran que fumar medio cigarrillo en un vehículo con la ventanilla bajada impregna éste de esas sustancias durante al menos diez días, de tal forma que genera una contaminación diez veces superior a los límites considerados peligrosos para la salud.

Asimismo, según ha advertido Pérez Raya, en el coche de un fumador hay más partículas dañinas de las que había en un bar antes de la ley antitabaco.

Una normativa, ha reconocido el presidente de los enfermeros, que hay sido «muy beneficiosa» para los fumadores pasivos, pero que «parece que en los niños no lo ha sido tanto, quizá porque el aparato respiratorio no lo tienen aun desarrollado».

El objetivo último de la campaña es lograr una reforma de la ley del tabaco que prohíba fumar en los vehículos con menores, al igual que ya han hecho países como Francia, Reino Unido, Sudáfrica y algunos estados de Estados Unidos, ha señalado Pérez Raya, que no ha descartado promover una iniciativa legislativa popular para ello.

Entre tanto, los enfermeros van a acudir a los colegios para dar charlas educativas a los niños en las que, de forma amena y didáctica, se hará hincapié en la prevención de tabaquismo y en el riesgo aumentado que supone para la salud fumar dentro del coche.

Se trata de conseguir una «revolución social pacífica en la que va ser fundamental la complicidad de los mayores afectados, que son los niños», ha subrayado el director de comunicación del Consejo Genera de Enfermería, Íñigo Lapetra.

Tras recibir la visita de a los enfermeros en sus colegios, los pequeños se convertirán en agentes de salud y trasladarán el mensaje a sus padres «con la insistencia que les caracteriza».

La campaña incluye diverso material como juegos, folletos educativos e informativos, distintivos y llaveros para identificar los «Coches Sin Humo».

Uno de ellos es una pegatina para colocar en la luna trasera de los vehículos, que los enfermeros pretenden que llegue a ser tan habitual y conocida como la de «Bebé a bordo».

La campaña ya ha realizado una charla piloto en un colegio de Madrid, en la que, según ha comentado la enfermera María Blasco, se pudo constatar que los niños estaban bastante concienciados sobre el tema.

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Hace más de 2 años

Si el gobierno quisiera acabar con el tabaquismo lo tendría muy fácil: triplicando la presión fiscal sobre el tabaco, de tal manera que una cajetilla de Winston tuviera que venderse por 15 euros y perseguir duramente el contrabando de este artículo. El que quiera fumar, que pague impuestos, como se hace en los paises nórdicos. Algo parecido se tendría que hacer con las bebidas alcohólicas y que una botella de whisky del barato costase 30 euros. Lo que no es justo es que un servicio básico como la electricidad esté gravado con un impuesto especial y un IVA del 21% y que las eléctricas, privatizadas, pongan el precio que les venga en gana.

Valoración:1menosmas

Com es pot fumar dins el cotxe?
Hace más de 2 años

Si els cotxes d'avui en dia no duen cendrer, on es tiren les llosques ENCESES de la gent que fuma dins els cotxes?. Si pensassim un poquet pel bé comú enlloc del bé propi, per ventura evitaríem un bon grapat d'incendis forestals. Sentit comú i respecte cap a les altres persones, siguin menors d'edat ò no.

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