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Arnaldo Otegi abandonará el próximo martes la prisión de Logroño y volverá a liderar una izquierda abertzale en pleno debate interno, electoralmente debilitada y que aspira a la hegemonía del nacionalismo para pilotar un proceso independentista que ve factible una vez superada la violencia de ETA.

Sortu, el partido del que ha sido secretario general desde la cárcel, ha desplegado un boato inédito para recibir a su dirigente más carismático, condenado en 2011 por intentar reconstituir la ilegalizada Batasuna bajo las órdenes de ETA. Una campaña de celebraciones que evidencia la importancia que otorga a su figura, en la que ha depositado buena parte de sus esperanzas de recuperación política y electoral.

Otegi vuelve para, si así lo desea él mismo y acepta Sortu, pilotar el «transatlántico» que contribuyó a hacer virar a partir del trauma que significó para la izquierda abertzale el atentado de la T4, el último día de 2006, que enterró totalmente el intento de poner en marcha un proceso de fin de la violencia durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero.

A partir de esa frustración, Otegi y su grupo más estrecho de colaboradores -entre ellos otro histórico con carisma interno, Rufi Etxeberria- llegaron a la conclusión de que la violencia de ETA «sobraba y estorbaba», tal y como el exportavoz abertzale confesó, por primera vez, durante el juicio que le llevó finalmente a la cárcel.

En su alegato final, dijo estar «orgulloso» y «satisfecho» de haber hecho «virar el transatlántico de la izquierda abertzale» hacia una estrategia «en la que no aparece la m (de militar) por ningún lado».

Sus declaraciones en la vista oral tuvieron una gran trascendencia política, ya que desvelaron las gestiones realizadas para «imponer» en el seno de la izquierda abertzale la tesis de que no era posible sumar mayorías sociales a favor de la independencia si ETA continuaba matando.

Esta teoría, esbozada en 2009, cuando fue arrestado, es hoy ampliamente aceptada en este espectro político, pese a las reticencias -o incluso abierta disidencia- de algunos sectores más próximos a los presos de ETA.

Este hecho refuerza el liderazgo de Otegi, cuyo papel concreto en la calle no aclara aún Sortu. Fuentes de esta formación explican que Otegi «está capacitado para llevar adelante con solvencia acreditada cualquier responsabilidad que se le delegue».

Su excarcelación se acoge con alborozo en el independentismo vasco, que asegura recuperar «un importante activo político» en un momento en el que la izquierda abertzale aborda un debate en el que ha cuestionado su propio funcionamiento interno y en el que las últimas encuestas apuntan a que sigue acrecentándose su deterioro electoral en favor de Podemos, que le superó en los últimos comicios y podría volver a hacerlo en las autonómicas.

Muchas han sido las voces, dentro del ámbito del soberanismo vasco, que han hablado de Otegi como candidato a lehendakari, pese a la inhabilitación para cargo público dictaminada contra él hasta 2021 y que los abogados de Sortu están convencidos, basándose en la jurisprudencia, que no será efectiva.

Sin embargo, fuentes de Sortu explican que corresponderá al propio Otegi y a las bases de la coalición en la que está inmersa, EH Bildu, decidir si el dirigente excarcelado es su mejor baza.

«Otegi representa un liderazgo indiscutible dentro de la izquierda abertzale que va mucho más allá del espacio sociopolítico que abarca EH Bildu», sostienen las citadas fuentes, que entienden que «hay votantes de otros partidos que lo ven con cercanía y le otorgan confianza política».

Durante estos seis años y medio de cautiverio Otegi no ha sido ajeno a la evolución de la actualidad ni a los debates internos en la izquierda abertzale. En septiembre de 2012 publicó un libro, «El tiempo de las luces», en el que pidió perdón a las víctimas de ETA, abogó por el desarme de la organización terrorista y explicó que su evolución respecto a la utilización de la violencia -que justificó durante décadas- y su «posición de rechazo» actual fueron fruto de «cuestiones éticas y políticas».

Dos años después, en octubre de 2014, el diario Berria publicó una extensa entrevista con el dirigente independentista en la que expuso las líneas estratégicas por las que actualmente se encamina Sortu, todas ellas recogidas en la ponencia Abian, que será aprobada el próximo mes de abril.

Entre ellas, la necesidad de un cambio de «cultura política» a través de nuevos «modelos organizativos» y, sobre todo, el convencimiento de que la izquierda abertzale debe avanzar hacia la independencia sin esperar ningún acuerdo con el Estado ni aguardar a que se resuelvan las denominadas «consecuencias del conflicto», lo que implica un cambio en el esquema clásico de su estrategia.

Su voz se volverá a escuchar el mismo martes, nada más dejar atrás los muros de la prisión de Logroño, pero sobre todo el sábado en el Velódromo de Anoeta, donde pronunciará un discurso de mayor contenido político.