José Antonio Viera, secretario general del PSOE de Sevilla, junto al presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán. | Efe

El diputado socialista José Antonio Viera, inculpado en el caso de los ERE, ha pedido la baja en el partido, pero pasará al Grupo Mixto porque no ha renunciado a su escaño, a pesar de las repetidas peticiones que le ha hecho el PSOE, su secretario general, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Junta, Susana Díaz.

Esta decisión del exconsejero andaluz implica que sigue siendo aforado, y por tanto el Tribunal Supremo mantiene su competencia sobre el caso de los ERE que afecta a los expresidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán, además de al exconsejero Gaspar Zarrías, por la conexidad de los hechos que implican a todos los inculpados.

Esta circunstancia ha provocado los recelos del presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, quien ha cuestionado si la decisión de José Antonio Viera esconde una estrategia del PSOE para que la pieza siga en el Tribunal Supremo y no vuelva a la juez Mercedes Alaya.

Chaves y Zarrías anunciaron ayer la renuncia a su escaño, una decisión que ya había tomado Griñán, y por ello se dio por hecho que también lo haría el exconsejero y diputado.

Sin embargo, Viera ha comunicado al portavoz del grupo socialista en el Congreso, Antonio Hernando, que había pedido su baja del partido, pero que no renuncia a su escaño y que va a solicitar su pase al grupo mixto, han confirmado a Efe fuentes socialistas.

Por ello, el secretario de Organización del PSOE, César Luena, le ha enviado una carta en la que le exige por carta que renuncie a su escaño, siguiendo la «recomendación» de la Comisión de Ética y Garantías del PSOE, que también se ha dirigido al diputado en el mismo sentido, según fuentes socialistas.

El PSOE ha dejado claro que, si Viera no hubiera pedido dejar de ser militante, se le habría «expulsado», y en el caso de que él no hubiera dado el paso de integrarse en el grupo mixto, lo habría hecho la dirección del grupo socialista.

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La misma postura que había mantenido el secretario general, Pedro Sánchez, antes de conocerse la decisión de Viera. Sánchez había asegurado a los periodistas que si se diera la circunstancia de que el exconsejero se resistiera a dejar el acta, sería expulsado del grupo.

Horas después, las peticiones para que renunciara a su escaño han llegado en cascada, entre ellas, la de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

«En el grupo socialista no va a haber ningún imputado; este señor iba en las listas del Partido Socialista y por higiene democrática debía entregar su acta al Partido Socialista, que así se lo ha pedido», ha declarado la presidenta andaluza a los periodistas.

«Saben que he cumplido mi palabra, que en noviembre del pasado año anuncié que el partido socialista no iba a tener ningún imputado en ninguna Cámara, ni en el Parlamento (andaluz), ni en el Congreso ni en el Senado, y sólo tengo eso, mi palabra», ha apostillado Díaz.

El PSOE de Andalucía también ha exigido hoy al exconsejero que «entregue de manera inmediata su acta de diputado en el Congreso» y el PSOE de Sevilla -donde Viera llegó a ser secretario general- ya ha aceptado la baja del partido del exconsejero, que ha dejado de ser miembro de la agrupación socialista de Coria del Río.

Ante la situación provocada, el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, ha dicho que Viera es «el padrino político» de Díaz y ha preguntado «por qué le protegió Díaz como número dos del PSOE andaluz» y «por qué, cuando había indicios de irregularidades, le propició la posibilidad de ser candidato en el Congreso».

Al exconsejero también le han llegado críticas de Podemos, cuyo secretario de Política, Íñigo Errejón, ha calificado su decisión de «atrincheramiento para evitar ser juzgado como un ciudadano corriente».