Imagen de un acto con la cúpula de Podemos encima del escenario en Madrid. | Efe

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El eurodiputado Miguel Urbán, uno de los principales representantes del sector crítico de Podemos, ha hecho este lunes un llamamiento a la necesidad de afrontar dentro de la organización los «debates tácticos y estratégicos» que haga falta para avanzar hacia «la ruptura con el régimen del 78 y sus políticas de austeridad» y recuperar «el 'estilo' del 15M».

«En resumen, hacer lo posible por favorecer que haya (de nuevo) un proceso de ilusión colectiva que pueda generar un desborde por abajo. Es decir: ser menos partido y menos Podemos, y más expresión y herramienta para el cambio», reclama Urbán en el artículo 'Podemos: debates y elecciones', que el eurodiputado publica en su blog 'Tomar Partido', del diario Público, y que recoge Europa Press.

El europarlamentario, que se sumó durante la asamblea constituyente en otoño a la corriente que defendía un Podemos más asambleario y que se enfrentó al modelo más centralizado del secretario general, Pablo Iglesias, reclama ahora volver a dar más protagonismo a las bases.

Sus demandas se producen además cuatro días después de la dimisión del cofundador del partido Juan Carlos Monedero tras sus críticas a la deriva moderada del partido y a la estrategia que primaba la presencia en los medios frente al contacto con las bases, y tras advertir de que Podemos estaba comenzado a parecerse a aquellos «a los que querían superar».

«Un Podemos fuerte es plural»

«Los debates políticos son una condición imprescindible para la existencia de un movimiento popular vivo. Por eso creo firmemente que un Podemos fuerte es un Podemos plural y pluralista. Con muchos compañeros y compañeras siempre he defendido y trabajado por un Podemos para los y las de abajo, que luche por la ruptura con el régimen del 78 y sus políticas de austeridad, con mil pies en las calles», defiende el eurodiputado en su escrito.

En este sentido, reclama que Podemos «debe vincularse, además, con las prácticas y el 'estilo' del 15M, las mareas y, en definitiva, el conjunto de movilizaciones» que, a su juicio, les han traído «hasta aquí en los últimos años».

«Un Podemos que no se limita a constatar el alcance del sentido común de época sino que trabaja por modificarlo, construyendo nuevas hegemonías en forma también de valores, ideas y prácticas políticas antagonistas. Otros compañeros tienen, seguramente, otros planteamientos. Y lo celebro. No puede ser de otra forma. Que se abra el tiempo del debate», reclama.

Este «tiempo del debate» debe abrirse, según Urbán, «de forma franca y honesta» con el objetivo de madurar «colectivamente la experiencia de Podemos en los últimos meses» y afrontar «con serenidad pero también con la urgencia del tiempo político los debates tácticos y estratégicos» que necesiten tener.

«No se trata de ver los debates como algo paralizante, sino al contrario, los debates son útiles políticamente porque permiten intervenir sobre la realidad de una forma más adecuada para acercarnos a los objetivos del cambio. De hecho, los debates internos del movimiento (porque no son solo de Podemos) tienen un correlato hacia fuera, a partir de una praxis unitaria frente al enemigo: las élites expropiadoras», apostilla.

Las bases, protagonistas

A este respecto, asegura que «las elecciones son un terreno favorable para estimular el debate público y colocar a Podemos en una posición expansiva». «Para ello, rescatar algunas prácticas puestas en marcha durante la campaña de las europeas pueden ser particularmente útiles», asegura el también miembro de la dirección de Podemos en la Comunidad de Madrid.

Así, Urbán propone «fomentar la auto-organización de la gente, dar rienda suelta a la iniciativa de cualquiera que se sienta parte del cambio, permitir el desarrollo de los Círculos como espacios de propuesta y encuentro, vincularnos a los espacios sociales que apuestan por el cambio social y político en sus territorios y generar ilusión».

Según el eurodiputado, esto «no contradice la necesidad de una estrategia centralizada que cohesione la campaña». «Pero debemos retomar ese espíritu que nos permita ver también la campaña como una suerte de 15-M de la política, tal y como aconteció hace unos meses», añade.

«Solo juntos y unidos (desde la diversidad del cuerpo social de los de abajo) podemos enfrentar este objetivo. La unidad popular como medio para lograr convertir a la mayoría social golpeada en una mayoría social política con un proyecto de transformación. Esa es la hoja de ruta para hacer de esta primera vuelta de las generales un momento que haga tambalear, de nuevo, los cimientos del Régimen del 78», defiende.

«Hoy (como siempre) nuestra lealtad debe estar con la gente de abajo», defiende, para añadir que las elecciones deben ser también «un momento para conectar con sus anhelos y sus demandas». «Que la campaña sea un momento de efervescencia capaz de (re)conectar a todos aquellos que, organizados o no, hoy ven en el cambio político una posibilidad tan necesaria como urgente. Que estas elecciones sean, por tanto, la siguiente estación del cambio y la revolución democrática», conlcuye.