El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, tras la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE celebrada en Bruselas el 22 de mayo. | Efe

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tiene muy difícil que hoy todos sus presidentes autonómicos salgan contentos y con una posición común de la reunión que ha convocado en la sede nacional del partido para, entre otros asuntos, hablar del objetivo de déficit de las autonomías. Desde que el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, dio a entender que el Gobierno podría aprobar un déficit «a la carta» (para contentar a Catalunya) que, en conjunto, debe sumar el 1,2 % del PIB, las voces, dentro y fuera del partido, se han sucedido.

En el PP abanderan la postura de que el techo de déficit sea común para todas las comunidades los presidentes de Extremadura y de Castilla y León, José Antonio Monago y Juan Vicente Herrera, respectivamente, mientras que defienden que sea diferente el de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra; el de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, y el de Balears, José Ramón Bauzá.

Pero no solo hay divisiones en el PP, ya que en las dos únicas comunidades donde gobierna el PSOE también hay diferencias, pues mientras el presidente de Andalucía, José Antonio Griñán, quiere una fórmula «objetiva» que fije el déficit de cada una en función de la financiación que reciben y de su nivel de endeudamiento, el de Asturias, Javier Fernández, apuesta por el mismo para todas las autonomías y pide que sea mayor que el previsto por el Gobierno.

Esfuerzo realizado

Así, en la reunión de hoy, Fabra defenderá con toda probabilidad que se tenga en cuenta la situación de partida de cada una y el esfuerzo realizado, que en el caso de su comunidad alcanza los 2.000 millones de euros de ajustes en 2012, y pedirá una mejora de la financiación per cápita, que considera por debajo de la media. Infrafinanciación a la que atribuye que incumplieran el objetivo en 2012. Valcárcel quiere un déficit asimétrico porque, ante un «trato desigual» en la financiación, «es razonable pedir un trato desigual en la obligación del control del déficit», y aboga por fijar unos objetivos «en función de la realidad» de cada autonomía.

Bauzá pide un techo de déficit superior a la media, ya que el esfuerzo de contención del gasto a realizar por su Gobierno es muy superior al de otros por la insuficiente financiación que recibe del Estado, por debajo del promedio, lo que se debe tener en cuenta a la hora de fijar los objetivos. Totalmente diferente lo ve Monago, quien se opone al déficit asimétrico porque «no se puede estar saltando de criterio de año en año.