Tercera operación del rey en la cadera, la sexta en dos años y medio

| Madrid |

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El rey afronta su tercera operación en la cadera, que además es la sexta intervención quirúrgica a la que tiene que someterse en los últimos dos años y medio, la mayoría de carácter traumatológico, derivadas de accidentes o problemas relacionados con el desgaste óseo.

Con la de hoy, el jefe de Estado habrá entrado a lo largo de su vida en el quirófano en once ocasiones, la primera a los 16 años, cuando en 1954 fue operado de apendicitis en Tánger.

Incluso siendo más pequeño, con tan sólo diez años, tuvo que ser sometido en 1948 a una intervención menor para curarle de una otitis que le sobrevino en Friburgo (Suiza), obligándole a permanecer dos semanas hospitalizado.

Han pasado siete meses desde la última operación del monarca, el pasado 27 de abril, en el mismo hospital San José, también a cargo de un equipo médico encabezado por el traumatólogo Ángel Villamor.

Se trataba de reducir una luxación en la cadera derecha provocada por un mal movimiento tras una reunión que había mantenido en el Palacio de la Zarzuela con el ministro emiratí de Asuntos Exteriores, jeque Abdullah bin Zayed al Nahyan.

La lesión se localizaba en la misma parte de la cadera que se había fracturado fortuitamente, durante un viaje privado a Botsuana para participar en una cacería de elefantes, y de la que había tenido que ser intervenido pocos días antes, el 14 de abril.

Aquella operación se prolongó durante algo más de dos horas y consistió en la reconstrucción de la zona afectada y la colocación de una prótesis, ya que se había roto en tres fragmentos la cadera derecha, afectada a su vez de artrosis.

Para entonces había pasado más de medio año desde su anterior operación, el 4 de septiembre de 2011, en el mismo centro sanitario, para someterse a una cirugía bajo anestesia epidural por la rotura del tendón de aquiles.

No fue necesaria su hospitalización, por lo que el rey abandonó el centro al día siguiente y continuó la recuperación en el palacio de la Zarzuela.

La tendinitis que le obligó a entrar en el quirófano le sobrevino a principios de agosto, durante su veraneo en Palma de Mallorca, poco después de que hubiera dejado las muletas que utilizaba durante su recuperación de otra operación anterior en la rodilla.

Los médicos apuntaron que el problema en su pie izquierdo podía derivarse del esfuerzo llevado a cabo por la lesión que tenía en la rodilla derecha, un desgaste articular consecuencia de una rotura en la meseta tibial que se hizo en 1991, cuando esquiaba.

El 3 de junio de 2011 al rey se le había implantado una prótesis en esta rodilla bajo anestesia epidural; la artoplastia se prolongó durante tres horas y fue un éxito, según el parte médico, por lo que fue dado de alta en el hospital dos días después.

De otra índole fue su anterior operación; el 8 de mayo de 2010 don Juan Carlos había sido intervenido en el Hospital Clinic de Barcelona para la extirpación de un nódulo pulmonar, cuyo estudio permitió descartar la existencia de células malignas.

El Rey se había sometido previamente a un chequeo anual en la Clínica Planas de la Ciudad Condal y los médicos creyeron conveniente analizar posibles cambios morfológicos de una calcificación en el pulmón derecho, ya detectada en estudios en años anteriores.

Abandonó el hospital el 11 de mayo y continuó su recuperación en la Clínica Planas, donde permaneció hasta el 21 de ese mes.

El 30 de septiembre de 2010 la Casa del Rey anunció que don Juan Carlos se encontraba totalmente recuperado y no requeriría posteriores revisiones.

Nueve años antes, el 1 de marzo de 2001, el monarca se sometió a una cirugía para eliminar unas varices en la pierna derecha en la clínica Sant Josep de Barcelona, donde permaneció un día.

Las anteriores operaciones por las que tuvo que pasar el jefe del Estado se debieron principalmente a lesiones deportivas, la mayoría de menor importancia, originadas por la afición del rey a los deportes de riesgo.

En 1977, un golpe en su yate Fortuna le produjo dolores de espalda y le obligó a visitar al radiólogo en Palma de Mallorca.

Cuatro años después, el 21 de junio de 1981, el rey se golpeó contra una puerta de cristal tras jugar un partido de «squash» con el tenista Manolo Santana en la pista del palacio de la Zarzuela.

Sufrió varias heridas en el tórax, muslo, antebrazo izquierdo, las manos y la nariz, por lo que tuvo que ser intervenido durante varias horas y permaneció un mes con el brazo izquierdo escayolado porque un cristal le había cortado el nervio radial.

La pista de esquí de la estación suiza de Gstaad fue escenario el 3 de enero de 1983 de otro accidente en el que se fisuró la pelvis en una caída. Estuvo en la cama un mes y usó bastones y un corsé pélvico durante el período de recuperación.

Como consecuencia de esta fisura de pelvis, el 19 de julio de 1985 tuvo que ser intervenido en una clínica de Barcelona para extirparle una fibrosis que se le había formado.

El 31 de octubre de 1988 el monarca recibió un golpe en el ojo, durante una cacería en Suecia, lo que le obligó a usar un colirio y a ponerse gafas oscuras.

Por ello, don Juan Carlos asistió en noviembre de 1988 a la entrega del Premio Carlomagno con el ojo amoratado.

En las navidades de 1989, don Juan Carlos tuvo que ser atendido por un médico en la estación de esquí de Courchevel (Francia), tras sufrir lesiones leves a causa de una caída cuando esquiaba.

De diciembre de 1991 data otra lesión en su rodilla derecha que le afectó al platillo tibial externo, ocurrida cuando esquiaba en Baqueira Beret y fue derribado involuntariamente por otro esquiador.

El jefe del Estado tuvo que ser operado el 30 de diciembre para reducirle una fractura por hundimiento de la meseta tibial externa de la rodilla, por lo que utilizó muletas hasta abril de 1992.

Además, el historial de lesiones del monarca incluye una fisura en la zona próxima a la muñeca derecha ocasionada tras resbalar en una placa de hielo cuando volvía de esquiar en la estación invernal de Candanchú en febrero de 1995.

Durante algunos días estuvo escayolado, sustituyéndola luego por una venda, y se vio obligado a acudir con el brazo vendado a la boda de su hija Elena, que tuvo lugar el 18 de marzo de 1995 en Sevilla.

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