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Cientos de ciudadanos de todas las edades visitaron ayer la Plaça Catalunya, unos para animar a los 'indignados' a seguir con su protesta, y otros para colaborar en la reorganización del campamento tras la operación policial del viernes, que logró más adhesiones que nunca al movimiento de protesta.


Familias con niños que participaron en talleres de pintura organizados por los acampados, personas mayores que asistieron a las intervenciones espontáneas sobre los hechos del viernes y la situación del país, curiosos, y gente de todas las edades convirtieron ayer la plaza en una auténtica fiesta.


Lo primero que hicieron por la mañana los 'indignados' fue dejar la plaza limpia como «una patena», para demostrar que la actuación policial, con la excusa de que había que limpiar, era innecesaria y sólo pretendían desalojarlos.


Escobas, fregonas, agua, jabón y lejía fueron utilizadas por brigadas de jóvenes para limpiar el amplio círculo central de la Plaça Catalunya con mucho mayor ahínco que en los días anteriores de acampada.


En comisaría


Mientras unos limpiaban la plaza, una veintena de jóvenes se concentraron delante de la comisaria de los Mossos d'Esquadra de Les Corts en apoyo a la única persona que fue detenida durante los incidentes, posteriormente puesta en libertad, y que ayer acudió a prestar declaración acompañado de su abogado.


En la plaza, un grupo se encargó de reorganizar la sección de cocina, que prepara comida para los acampados, aunque ayer todo fue frío, a base de ensaladas, bocadillos y frutas, porque la policía retiró las bombonas de butano con las que cocinaban, por considerarlas potencialmente peligrosas en caso de gran concentración.
También se vieron ayer en la acampada muchos medios de comunicación, nacionales y extranjeros, que siguen de cerca el movimiento de protesta, que ahora cuenta incluso con una sección internacional para mantener contactos con otros movimientos similares en el extranjero.