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Las seis formaciones políticas que presentan enmiendas a la totalidad de los Presupuestos argumentaron hoy su rechazo a unas cuentas «letales para España», según el líder del PP, Mariano Rajoy, y «decepcionantes» para los partidos de izquierda, que querían un «giro» progresista por parte del Gobierno. También un «viraje» en la política económica pidió el portavoz de CiU, Josep Antoni Durán i Lleida, durante la primera jornada del debate de totalidad de los Presupuestos, en la que tanto él como Rajoy y el portavoz de ERC, Joan Ridao, hicieron único responsable de la gestión de la crisis al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y no a la vicepresidenta segunda, Elena Salgado.

En su primera defensa de unos presupuestos como responsable de Economía y Hacienda, Salgado volvió a justificar la subida de impuestos que contiene el proyecto de ley como instrumento para reconducir las cuentas públicas, afectadas por un elevado déficit a causa de la recesión. Salgado admitió que la creación de empleo «aún tardará en llegar» y la reactivación será «lenta»; por eso la estrategia de salida, es decir, la supresión de las medidas de estímulo, se hará «sin prisa».

Pero «si queremos hacer lo que no podemos dejar de hacer, es necesario aumentar los ingresos», insistió la vicepresidenta para volver a defender la «moderada» subida impositiva. Al alza tributaria recurrieron los portavoces de la oposición para criticar los Presupuestos, especialmente Rajoy, quien advirtió de que las Cuentas «extenderán el paro» y «castigarán» a la economía de las familias, y exigió a Zapatero que retire «esta chapuza letal para los trabajadores y las clases medias».

Rajoy y Salgado protagonizaron el debate más caldeado, en el que el líder del PP se aprovechó del calificativo de «previsible» con el que le definió la ministra para señalar que eso es lo que necesita la economía española, y no un jefe de Gobierno «absolutamente imprevisible» como Zapatero. Mientras Salgado le acusaba de usar la crisis como «palanca» para llegar a La Moncloa, Rajoy insistió en que la falta de credibilidad no es de la vicepresidenta, sino de Zapatero, el único «responsable de lo que está ocurriendo hoy en día en nuestro país».