Estado del edificio tras la explosión.

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ETA hizo explotar en la madrugada de ayer una furgoneta-bomba contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos, donde dormían 120 personas, entre ellos 41 niños, y causó más de 65 heridos con una explosión «muy potente», que se registró sin que se hubiera recibido el aviso de que se iba a producir el estallido. Fue a las 4.00 horas, en la parte trasera de la casa cuartel, que consta de 14 plantas y cuya fachada ha quedado destrozada.

La explosión, que dejó un cráter de siete diámetro y dos metros de profundidad, sobrecogió a los vecinos de la zona. Niños llorando debido al susto, expresiones y gestos de pánico protagonizaron las primeras horas del día en esta zona de Burgos. Los vecinos lamentaron los daños originados por la explosión y opinaron que la ausencia de muchas personas debido a las vacaciones ha evitado un mayor número de afectados.

Rubalcaba definió la explosión como «un gran atentado fallido» y consideró que el atentado buscaba sin «ninguna duda» víctimas mortales «en un lugar donde dormían casi 120 personas». Respecto al vehículo utilizado, que permaneció durante 14 horas estacionado en el lugar del atentado, afirmó que se trata de una furgoneta que tenía matriculas «dobladas» y la Guardia Civil comprobó los datos de la furgoneta y coincidían con el coche de un vecino.

Fuentes de la investigación informaron de que fueron dos terroristas los que colocaron la furgoneta-bomba y huyeron en un coche, donde les esperaba un tercer terrorista.