El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, adelantó ayer que el Estado deberá invertir más dinero si persiste la crisis. Foto: SERGIO PÉREZ/REUTERS

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EFE/EPR-MADRID/PARÍS

El gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, advirtió ayer de que, dada la magnitud e intensidad de la crisis financiera mundial, hay que estar preparados para emplear más recursos públicos en reestructurar entidades de pequeño o mediano tamaño. Dos días después de la intervención de Caja Castilla-La Mancha, Fernández Ordóñez reconoció así que, a pesar de la solidez del sistema financiero español, la crisis producirá una reducción del negocio y el sistema verá reducido el número de entidades que lo componen.

Las declaraciones del gobernador del Banco de España contrastan con las realizadas el domingo por el vicepresidente Pedro Solbes, en las que aseguró que, en estos momentos, no hay otras entidades financieras en las mismas circunstancias que Caja de Castilla-La Mancha. Ordónez abogó, en cualquier caso, por que el coste de la reestructuración de las entidades que la necesiten sea el mínimo posible para las arcas públicas y porque los esfuerzos principales se centren en el sector privado.

En su opinión, las ayudas a entidades no deben hacerse mediante recapitalizaciones generalizadas, sino otorgarse a entidades concretas a condición de que acometan una reestructuración y se destituya a los directivos que gestionaron los riesgos de forma imprudente.

Por otra parte, las cajas de ahorro españolas constituyen «un sector de riesgo» en el paisaje actual de recesión, sobre todo por su exposición a los créditos inmobiliarios, advirtió ayer el economista jefe de la OCDE, Klaus Schmidt-Hebbel, quien dijo que los bancos se encuentran en mejor situación. «Los bancos comerciales (españoles) están en una situación financiera mejor que la de muchas otras bancas en Europa continental, y para qué decir, que en el Reino Unido o en Estados Unidos», subrayó a un grupo de periodistas españoles Schmidt-Hebbel tras la presentación de unas nuevas perspectivas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Atribuyó en parte la salud financiera de la banca española al sistema de provisiones anti-cíclico, que le está protegiendo del hundimiento del mercado inmobiliario. «Sin embargo, -añadió- hay un sector de riesgo (...) que es el sector de las cajas, en particular aquellas cajas que están expuestas a riesgos en los mercados inmobiliarios», antes de referirse a la intervención del Gobierno español en favor de CCM. Asimismo, desaconseja a España la adopción de nuevos planes de estímulo económico al considerar que, a diferencia de otros países, sus niveles de déficit y de deuda pública no le dejan margen.