Ruiz-Gallardón y Aguirre se saludan con un beso en el I Foro abierto de militantes del PP. g Foto: EMILIO NARANJO/EFE

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La supuesta trama de espionaje en la Comunidad de Madrid ha empañado la «puesta de largo» del nuevo PP, que ha depositado en el I Foro abierto de militantes que se celebra este fin de semana todas sus esperanzas para iniciar una nueva etapa más «tecnológica» y cercana a los ciudadanos.

En una mañana en la que el temporal de viento arreció en la capital, la presidenta regional de Madrid, Esperanza Aguirre, acaparó la atención de los medios de comunicación, especialmente de los gráficos, que esperaban expectantes su encuentro con el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón.

Ante el presidente del partido, Mariano Rajoy, y la secretaria general, María Dolores de Cospedal, los dos dirigentes madrileños no defraudaron a los cámaras, que pudieron captar los besos con los que se saludaron.

Convencida de que el «temporal» de la trama de espionaje «amainaba», Aguirre dijo a los periodistas que esperaba que la decisión judicial sobre el supuesto espionaje a miembros del Gobierno regional y del Ayuntamiento de Madrid se produjera cuanto antes.

Mientras, su consejero de Sanidad y secretario de Comunicación del PP de Madrid, Juan José Güemes, anunció que emprenderá acciones legales contra el diario El País por la «gran mentira» que ha publicado y que se llegará hasta el final.

Pese al caso que está salpicando al PP madrileño, muchos de los asistentes a este I Foro, con el que el partido pretende acercarse a la ciudadanía por medio de los nuevos canales de comunicación, como las redes sociales de Internet de Facebook y Tuenti, se mostraron optimistas y expresaron su confianza en que el «nubarrón» de Madrid se disipe y el nuevo PP «salga adelante».

«Generar confianza» en los ciudadanos es la gran responsabilidad del PP, les dijo Rajoy a los militantes al reincorporarse a los trabajos del Foro después de haberse tenido que ausentarse por la mañana.

Durante su intervención, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quiso mostrar una nueva cara de su partido, «fiel a las inquietudes y deseos de la gente», y reclamó a un Gobierno «fracasado» que «se ponga de pie y empiece a trabajar» para, así, hacer frente a la crisis económica.

También Aguirre subrayó la «solidez ideológica y moral» del PP, en la que precisamente debe radicar, ha dicho, la fuerza de un partido, mientras que Ruiz-Gallardón instó a sus compañeros a trasladar el «optimismo» a todos los ciudadanos y a trabajar «en la misma dirección», porque así surgirán las respuestas adecuadas a la crisis.