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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy, ultimaban ayer con sus colaboradores más cercanos, ordenando fichas y memorizando datos, la preparación del debate televisado que les enfrentará hoy, esperado con inusitada expectación. Será el primero de los dos cara a cara entre ambos durante la campaña electoral y ante los que se ha pactado hasta el más mínimo detalle: orden de intervención, bloques temáticos, temperatura del estudio (21 grados), altura de las mesas, cronometraje de los tiempos a cargo de profesionales del baloncesto...

Todo listo para un enfrentamiento dialéctico moderado por el periodista Manuel Campo Vidal y que se celebrará en el recinto de Ifema, en Madrid.
Zapatero y Rajoy dejaron libres sus agendas en las horas previas, después de que ayer protagonizaran sendos actos de campaña en la localidad sevillana de Dos Hermanas y en Burgos, respectivamente.

Ambos han consumido muchas horas preparando el debate, incluso antes de que se desbloquearan las negociaciones y mientras se vivían algunos momentos que hicieron dudar de que se fuera a poner punto y final a quince años de sequía de este tipo de duelos políticos desde los protagonizados por Felipe González y José María Aznar.

El presidente del Gobierno, según fuentes socialistas, pretende mantener la «marca Zapatero», con mensajes y tonos positivos, pausados y relajados. Para prepararse no ha utilizado «sparrings», pero sí ha recopilado fichas y ha analizado con sus asesores debates similares celebrados en Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

Rajoy, quien por aquello de la suerte lucirá la misma corbata granate que vistió durante su participación en el espacio de Televisión Española 'Tengo una pregunta para usted', ha seguido también la misma preparación que para ese programa: utilizando fichas que le han preparado sus asesores más cercanos.

Sus colaboradores reconocen la dificultad del duelo con Zapatero, porque consideran que éste es «muy televisivo», y apuestan por un cara a cara «muy de contenidos», si bien aseguran que su líder está preparado para la posibilidad de que su oponente busque un debate «muy duro».