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El tercer grado penitenciario concedido el pasado mes de octubre por la juez de Vigilancia Penitenciaria de Vallalodid al ex director de la Guardia Civil, Luis Roldán, fue revocado ayer por la Audiencia de Madrid.

A pesar de que el auto para el tercer grado de la juez de Valladolid se dictó el octubre pasado, Roldán no ha llegado a disfrutar en ningún momento de ese régimen abierto que le hubiera permitido ir a la cárcel sólo a dormir de lunes a jueves y tener los fines de semana libres, debido a que el recurso presentado por la Fiscalía tuvo el efecto de suspender la decisión hasta que se pronunciase la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid, que dictó en su día la sentencia del 'caso Roldán'.

La decisión, que le impedirá pasar a un régimen abierto en la cárcel de Brieva donde cumple 31 años de prisión desde 1995, se basa fundamentalmente en que Roldán no ha devuelto los más de 9 millones de euros que sustrajo de las arcas públicas o que defraudó a Hacienda.

Tras acordar mantener en segundo grado penitenciario al penado, aunque desde hace tiempo disfruta de algunos permisos de salida, la Audiencia madrileña recordó que Roldán debe pagar a las arcas del Estado, en concepto de responsabilidad civil, más de 9 millones de euros, a los que se deben sumar los intereses legales desde la fecha de la sentencia, lo que supone una cantidad superior a los 12 millones de euros.

«De estas cantidades no ha devuelto voluntariamente nada, y sólo por vía de ejecución forzosa y venta en pública subasta de algunos bienes se conseguirá en el mejor de los casos una fracción mínima de los sustraido o defraudado», destaca el auto, que asimismo añade que se consiguieron recuperar 2,5 millones de euros gracias a que el testaferro de Roldán, Jorge Esparza, condenado solidariamente a pagar más de 3 millones de euros, restituyó dicha cantidad.

Según la Sala, la apelación de Roldán «a vocaciones de restitución de cantidades absolutamente insuficientes, o al trabajo futuro, que, supuesto un empleo bien retribuido, no alcanzaría para restituir la décima parte de los intereses anuales de lo debido, aparecen así como meras coartadas de la decidida voluntad de aprovechamiento definitivo de lo malversado o defraudado».

Hasta ahora, los esfuerzos de Roldán por restituir el dinero se han limitado a «instar a que se siga la vía de apremio respecto a los bienes embargados y la adjudicación al Estado de los bienes decomisados».