El secretario general del PP lamentó ayer que su partido esté atado de pies y manos en la investigación.

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La comisión que investiga los atentados del 11-M sigue envuelta en una espiral de declaraciones cruzadas a cuenta de las comparecencias. Primero fue por José María Aznar, después por José Luis Rodríguez Zapatero, y ahora por Mariano Rajoy. El secretario general del PP se mostró ayer dispuesto a comparecer si con ello consigue que acuda el presidente del Gobierno.

Todos los partidos pidieron la comparecencia de Aznar y se aprobó por unanimidad. El PP respondió pidiendo la de Zapatero, todavía pendiente de votación, aunque con pocos apoyos entre las fuerzas parlamentarias. Y el PSOE amaga ahora con la de Rajoy. Los socialistas todavía no la han solicitado, pero el propio líder popular ya se muestra dispuesto a pasar por el Congreso a dar explicaciones.

«Si creen que yo puedo aportar algo, pues que lo digan, que presenten un escrito, pero que no anuncien ni amenacen», exigió el líder 'popular', quien, en todo caso, lamentó que el PP esté atado de pies y manos en esta comisión. «Zapatero, Carod y Llamazares han decidido hasta ahora quién comparece y quién no. Yo haré lo que me digan estos tres señores», dijo.

En este sentido, el PP presentó ayer ante el presidente del Congreso, Manuel Marín, un recurso de amparo para que, en función de su número de diputados, le garantice un mínimo de sus peticiones de comparecencia.

Por su parte, tanto PNV como ERC consideran innecesario que Zapatero y Rajoy comparezcan en la comisión. No es el único punto de acuerdo entre las formaciones nacionalistas.