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Los agentes de la Guardia Civil y de la Policía que controlaban a los confidentes relacionados con el 11-M aseguraron ayer que éstos no avisaron nunca de que habían vendido los explosivos a los terroristas, mientras que el PP les acusó de no evitar la trama pese a que «las evidencias estaban a la vista».

Antes de su comparecencia de García Rodríguez, el capitán «Paco» y el alférez «Víctor», quienes controlaban a Rafá Zohuier, explicaron que en la noche del día 12 le preguntaron si sabía algo de los atentados y éste dijo que no, y sólo el día 16, al ver las fotos de los detenidos en los periódicos, les llamó para ofrecer información sobre ellos.

La comisión que investiga el 11-M escuchó ayer los testimonios de los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil «Paco» y «Víctor» y del jefe de Estupefacientes de Avilés, Manuel García Rodríguez, quienes recalcaron que no conocieron la relación de Rafá Zohuier y Emilio Suárez Trashorras con el 11-M hasta después de la masacre.

Pasadas las 22.00 horas y cuando ya terminaba la comparecencia de García Rodríguez, el diputado del PP Jaime Ignacio del Burgo aprovechó su última intervención para denunciar que los comparecientes «no se enteraron» ni «tuvieron el conocimiento necesario para detectar las evidencias que estaban a la vista».

Del Burgo rectificó en una segunda intervención, tras el reproche del resto de los grupos que se solidarizaron con el policía de Avilés, quien abandonó la comisión visiblemente afectado y después de pedir perdón a las víctimas si es que en algún momento se equivocó o cometió alguna negligencia.

También «Víctor», encargado del contacto habitual con el confidente ratificó esta versión, que ya había avanzado ante la comisión el jefe de la UCO, Félix Hernando. No fue hasta el día 16 cuando el confidente, al ver las fotos de los detenidos en los periódicos, les llamó para decir que conocía a tres de ellos y que tenían relación con Jamal Ahmidan, «El Chino».