Zapatero conversa con el ministro Miguel Ángel Moratinos durante el pleno del Congreso de ayer.

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, compareció, a petición propia, ante el Pleno del Congreso para informar de la posición que defenderá en la reunión del Consejo Europeo que se celebrará en la capital belga los días 17 y 18 de junio y para anunciar varias iniciativas con el fin de aumentar el interés ciudadano por las decisiones comunitarias. En su discurso inicial, el presidente confió en que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE consensúen en Bruselas el texto de la Constitución europea, porque no se pueden «permitir un segundo fracaso», y aseguró que acude a esa negociación «sin amenazas ni bloqueos».

El presidente del Gobierno destacó igualmente la importancia de lograr que el texto constitucional se traduzca a las lenguas cooficiales, lo que calificó de «un paso de primer orden», así como de conseguir un tratamiento específico para Canarias como región ultraperiférica. En su réplica, el presidente reprochó la «desfachatez» del líder de la oposición, Mariano Rajoy, por criticar la primera comparecencia del Ejecutivo que se produce antes de un Consejo Europeo y, además, por pretender una votación antes de las negociaciones de la UE.

Dijo que abogará por un acuerdo que respete los equilibrios entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo; apoyará las propuestas que combinen la operatividad de las votaciones en el Consejo, y también el sistema de votación de doble mayoría (de Estados y de población) con la exigencia de que se necesiten al menos cuatro países para formar una minoría de bloqueo.

En su intervención, Rajoy aseguró el «apoyo incondicional» de su grupo al Gobierno si defiende un reparto de poder en las instituciones de la UE similar al logrado en Niza, pero criticó la «torpeza» e «insensatez» del Ejecutivo en las primeras negociaciones. Rajoy rechazó el argumento del presidente sobre la posibilidad de lograr más eurodiputados a cambio de ceder poder en el Consejo, poniendo como ejemplo que «usted no me daría ministros a cambio de diputados en ésta Cámara», porque no se trata de hacer «correcciones a una mala fórmula, sino de lograr una fórmula distinta» que garantice que España tendrá la capacidad de conseguir apoyos suficientes en el Consejo.