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Gobierno, PP y PSOE coincidieron ayer en que el auto en el que el juez Garzón inicia los trámites para la suspensión de actividades de Batasuna es perfectamente compatible con la iniciativa parlamentaria para la ilegalización de la formación abertzale. El PNV consideró tras conocer el auto que tiene la impresión de que hay «un pugilato para ver quién llega antes a la ilegalización de Batasuna», mientras que Izquierda Unida señaló que el auto demuestra que la vía penal es «suficiente» para actuar contra ETA y sus apoyos y de que la Ley de Partidos sería «inútil».

Garzón, en un auto dictado ayer, considera que se da una «integración aparente» de Batasuna «en el complejo terrorista liderado por ETA-KAS-EKIN», y da tres días de plazo al fiscal para que se pronuncie. Fuentes del Gobierno expresaron su respeto por la decisión judicial y destacaron que en el auto del magistrado de la Audiencia Nacional «hay muchas coincidencias» con lo que el Gobierno piensa sobre la relación entre ETA y Batasuna.

El secretario de Libertades Públicas del PSOE, Juan Fernando López Aguilar, celebró la decisión del juez y, al igual que el Gobierno, consideró que no interfiere en la vía abierta ayer por el Congreso para pedir la ilegalización de esta formación en aplicación de la Ley de Partidos. López Aguilar también aseguró que la iniciativa del juez y la propuesta parlamentaria constituyen «cauces distintos» porque Garzón busca una condena penal, mientras que el Parlamento quiere conseguir que Batasuna sea declarado «incompatible con los principios democráticos» de manera que «no merece disfrutar de los beneficios que las leyes establecen para los partidos».

También el PP estimó que el procedimiento penal iniciado por Garzón es «distinto» pero «compatible perfectamente» con el proceso de ilegalización a través del Parlamento previsto en la Ley de Partidos y ambos «pueden transcurrir en paralelo». A juicio del diputado del PP en el Congreso José Antonio Bermúdez de Castro, lo positivo es que el Estado de Derecho reaccione con las dos vías: con la Ley de Partidos cuando una formación política justifica el terrorismo y con el Código Penal cuando es un instrumento para cometer delitos. Explicó que los resultados de los dos procedimientos son distintos: el basado en el Derecho penal podría dar lugar a la suspensión definitiva de un partido, que incluiría también penas privativas de libertad para sus dirigentes.