IU fue la formación firmante del acuerdo de Lizarra más crítica con HB.

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La Mesa Nacional de Herri Batasuna eludió en su reunión de ayer condenar o desmarcarse de los actos de violencia callejera acentuados en los últimos días y señaló que el PP «pone hoy como excusa la violencia callejera, como antes puso otras expresiones violentas del conflicto, siempre con el objetivo de no moverse de sus posiciones y, en esta ocasión, por miedo al proceso de construcción nacional que se está gestando en Euskal Herria».

En un comunicado, el portavoz de la Mesa Nacional de HB y parlamentario, Arnaldo Otegi, afirmó que el Gobierno del PP «sigue utilizando la violencia contra Euskal Herria y, más en concreto, contra el proceso de soberanía abierto».

«Para abortar este proceso, el PP, mediante la maquinaria mediática, coloca los actos de sabotaje como el problema central de este país, con el objetivo de condicionar la apuesta realizada por el PNV en favor de Lizarra-Garazi», añadió.

El aumento de la violencia callejera y el envío de cartas exigiendo el pago del llamado «impuesto revolucionario» ha complicado las relaciones del PNV, EA e IU con HB por no condenar estos actos, mientras que desde el PP y el PSOE se ha pedido a esas formaciones que rompan cualquier acuerdo con la izquierda abertzale.

La posición más contundente entre los firmantes de la declaración de Estella ha sido la de Izquierda Unida, donde tanto Julio Anguita como Javier Madrazo han afirmado que la coalición de izquierdas dejará el pacto de Estella si Herri Batasuna no condena la violencia.

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, comentó que si HB no condena la llamada violencia callejera serán «muy difíciles» las conversaciones entre los firmantes de Lizarra y hablar con EH para que apoye parlamentariamente al Gobierno Vasco formado por el PNV y EA.

El presidente de este último partido, Carlos Garaikoetxea, anunció que su formación «no compartirá mesa y mantel» con quien apoye la violencia y que la escalada de ataques radicales «defrauda» la declaración de Estella, pero matizó que no se debe ser «catastrofista» y recordó que en Irlanda el proceso de paz sobrevivió a atentados mucho más graves.