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En su alocución navideña, Don Juan Carlos subrayó que aunque España «pueda ser percibida de distinta forma por unos y otros españoles, todos dependemos y somos responsables de su futuro y estamos comprometidos con él».

Afirmó el Rey que la Constitución, que llamó «de la concordia», «nos ampara a todos, es un instrumento de libertad, seguridad y convivencia para el futuro».

Dijo el Soberano que los veinte años que ahora ha cumplido prueban «sobradamente la validez» de esta Carta Magna que consolida «en la práctica los principios del Estado de Derecho» y «protege la pluralidad y diversidad de nuestra sociedad».

Alabó el Rey el «trabajo colectivo» de los españoles en estos veinte años que han propiciado un «considerable desarrollo económico y social», que ha sido posible gracias a un «marco constitucional que articula unas instituciones democráticas sólidas».

Apoyó en su mensaje el Rey el «cese anunciado de las actividades terroristas, largamente exigido por el conjunto de la sociedad y tenazmente perseguido por los responsables de los Gobiernos y partidos democráticos».

Añadió el Monarca que la «larga experiencia de dolor que hemos compartido, nos lleva hoy a sentirnos especialmente próximos a quienes han padecido la radical injusticia» de la violencia terrorista. Esa violencia, dijo, «tiene que renunciar definitivamente a pretender ocupar espacio alguno en nuestra sociedad», y abogó por recorrer el camino de la conciliación «con las mismas herramientas de diálogo, generosidad y justicia que nos ha llevado al éxito colectivo por el que apostamos hace ya más de dos décadas».

Eusko Alkartasuna, por su parte, consideró que el Rey debería haber dado «mayor relevancia» al proceso de pacificación del País Vasco.