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El Congreso aprobó ayer definitivamente la Ley de los Presupuestos para 1999 y la polémica Ley de Acompañamiento, con el apoyo del PP, CiU, PNV y Coalición Canaria.

Las enmiendas más debatidas fueron la que permite que los hospitales públicos se conviertan en fundaciones sanitarias y la que dará a las compañías eléctricas 1'3 billones para compensar el coste de transición a la competencia, ambas aprobadas.

La aprobación de estos Presupuestos demuestra para el ministro de Economía, Rodrigo Rato, el «alto grado de estabilidad política que se vive en esta legislatura» y supone dos hechos históricos como «el déficit público más reducido de los últimos veinte años y la rebaja «generalizada» de impuestos.

El portavoz del Grupo Socialista, Josep Borrell, acusó al Gobierno de usar el Senado para «elevar a rango de ley pactos del Ejecutivo alcanzados con determinados colectivos» y reiteró que presentarán un recurso de inconstitucionalidad sobre las medidas recogidas en la ley de acompañamiento.

Josep Borrell criticó la compensación a las eléctricas, la conversión de fundaciones públicas sanitarias y «la de bonificación a los empresarios que fomenten el empleo estable se haga a cargo de las cuotas al desempleo».

Estos presupuestos, que recogen unos ingresos consolidados de 29'57 billones y unos gastos consolidados de 31'19 billones, prevén un crecimiento de la economía del 3'8%, un déficit público del 1'6 por ciento del PIB y una inflación del 1'8 por ciento, así como un aumento del empleo del 2'8.