Fitur no para de engordar. Es como un matrimonio sin ganas de reenamorarse, pero tampoco de separarse y tener que volver a salir al mercado. Si las ferias turísticas son el sector mirándose el ombligo, la de Madrid necesita un telescopio.
En su primera edición en 1981 contó con 37 países participantes y cerca de 3.000 visitantes. Para este año, con 156 países en liza, se calcula que habrán pasado 150.000 profesionales y 100.000 visitantes de público general. Otro récord que decora la era de la explosión de la fiebre viajera, pero también de la supuesta apuesta por la sostenibilidad y las estrategias contra el overtourism, que no es más que la saturación turística de toda la vida en la jerga internacional y vídeos de TikTok.
Margalida Roig, Joan Roig, Àngels Roig i Rafael Roig (Roig Drive Mallorca)
Los pasillos del estand balear siguen tan atestados como los del resto de la feria. La carga informativa de la segunda jornada supera la del primer día. Feijóo pasa a saludar. Se para. Abrazos a Prohens y a algún espontáneo que no conoce, lo típico en Fitur. Da igual. Saludas y sigues. Será esa persona o alguien que se le parecía. También le pasó a un doppelganger del propio Feijóo. Un clon a medio cocer (todos tenemos uno en el mundo y lo más probable es que esté paseando por Fitur) al que todos señalaban (va en serio), un doble para las escenas de acción y para aligerar la agenda de compromisos del líder ‘popular.’ Fórmula de I+D para llegar a todas partes. Mientras Agustín El Casta, que no las necesita, visita también a sus paisanos, el primer edil de Palma, Jaime Martínez, reclama a SEGITTUR las ayudas denegadas para inversión tecnológica.
Mika Ferrer, CEO de Palma Beach, con el alcalde Palma Jaime MartínezAzul Marino, de manos de Gabriel Subías, obsequió con un viaje para dos personas a las cuatro medallistas olímpicas 3x3, entre ellas la mallorquina Juana Camilión.
Porque Balears necesita pasta para la transformación del modelo turístico, no nos vayamos a engañar. No basta con hablar de posidonia y decir que vamos a ser los más sostenibles. Eso sería como Clark Kent intentando convencer a la gente de que es Superman quitándose las gafas. Pero el caso es que lo conseguía, maldita sea. Y Feijóo ya está haciendo lo mismo. No hay nadie como un estadounidense para vender cualquier historieta. Como la del muro mexicano o la invasión de Groenlandia. Aunque sea nacido en Kripton, como Trump.
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