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El Govern no dará marcha atrás en las dos grandes decisiones lingüísticas que ha tomado hasta el momento, la supresión genérica del catalán en la sanidad y el plan de elección de lengua, pero el PP parece decidido o no ir más allá y a no seguir con un goteo de propuestas que supongan un progresivo arrinconamiento del catalán, que además active a un sector que el domingo demostró que tiene una capacidad de movilización intacta. Eso es lo que dijo este lunes su portavoz en el Parlament, Sebastià Sagreras, pero a Sagreras hay que recordarle que en esa intención hay encerrado un problema: en este caso, querer no es poder.

El PP depende de Vox, necesita al partido de extrema derecha para sacar adelante las propuestas que sí le interesa y para ello deberá hacer concesiones en algunas de las que no le interesan. Hay que recordar el alto peaje que pagó para conseguir la aprobación de los Presupuestos: un plan de elección de lengua en las aulas que no gustaba nada ni a Marga Prohens ni a Antoni Vera. Han intentado descafeinarlo con eso de la voluntariedad de los centros y con otros contratiempos diversos, pero ahí está, a punto de ponerse en marcha el próximo curso.

¿Qué precio está dispuesto a pagar a partir de ahora la presidenta del Govern para aprobar, por ejemplo, elementos nucleares en su gestión, como el decreto de simplificación administrativa, la modificación del decreto de excesos y de la ley turística, las nuevas leyes urbanísticas en las que trabaja Marta Vidal? Prohens debe aguantar el más que previsible chantaje lingüístico al que le seguirá sometiendo Vox con estos y otros asuntos. Si tiene que quedarse sin presupuestos, siempre podrá prorrogar los que tiene ahora ya aprobados; si tiene que quedarse sin las grandes reformas legislativas y estructurales que quiere poner en marcha, siempre puede convocar elecciones y explicar a los ciudadanos de centro derecha el bloqueo de Vox a todo este programa de reformas conservadoras.

Este Govern y este PP no puede ser la continuidad de las políticas de José Ramón Bauzá por una circunstancias que están su propio ADN como partido:quienes están ahora al mando son quienes en su día se plantaron ante Bauzá desde dentro, con el colectivo de alcaldes críticos, una de las pocas oposiciones internas a los desvaríos del expresident. En aquella oposición estaban los que ahora mandan y deciden, Sebastià    Sagreras, Llorenç Galmés, Joan Simonet, Jaume Bauzà y hasta la propia Marga Prohens, que vivió momentos complicados defendiendo lo indefendible. Ahora es ella la que tiene el poder.