Una camarera poniendo un cubito de hielo en un vaso. | Josep Bagur Gomila

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Los ciudadanos baleares deberían tener un sueldo de unos 2.000 euros netos al mes para poder cubrir las necesidades básicas teniendo en cuenta el coste de la vida en el Archipiélago. Así lo ha estimado el sindicato CCOO en base a un estudio encargado a la Fundació Intercoopera y realizado con datos de entidades públicas y privadas que sitúan esa cifra de referencia en 1.983 euros mensuales en 14 pagas.

«A pesar de los buenos datos de crecimiento del PIB y de la ocupación, ya hace tiempo que venimos denunciando el malestar por la situación socioeconómica: la gente no llega a final de mes», señaló el secretario general del sindicato en Baleares, José Luis García, quien compareció para presentar los resultados del estudio en compañía de Mariàngels Aguiló, secretaria de Ocupación. «Estamos viviendo una precarización de las condiciones de trabajo y sobre todo de las salariales», puntualizó el secretario general.

Las desigualdades, además, se extienden al ámbito interinsular dificultando con ello la cohesión territorial, destacó Aguiló, ya que entre Menorca y Formentera hay más de 900 euros de diferencia con respecto a los salarios de referencia estimados. Así, según el informe, los salarios medios que serían necesarios para afrontar la vida en cada isla se distribuyen como sigue (todos en 14 pagas): 1.933,3 euros en Mallorca; 1.741 euros en Menorca; 2.470 en Eivissa y 2.632 en Formentera.

Tal y como informó CCOO ayer, el salario medio en Baleares se situaba en 2022 en 21.765 euros brutos al año, lo que equivaldría en una nómina de 1.500 euros brutos en 14 pagas.

El contexto económico presenta unas condiciones inmejorables -crecimiento del PIB, aumento de las llegadas y de la facturación turísticas, necesidad de mano de obra, etc.- que, a entender de García, sitúa a las organizaciones sindicales en una posición de fuerza a la hora de reclamar unas subidas salariales a la altura del encarecimiento de la vida que se ha experimentado en todos los ámbitos básicos, empezando por la vivienda. «Necesitamos políticas públicas urgentes y concretas para hacer frente al problema del acceso habitacional», señaló García para subrayar que la mitad de los salarios o más se va al pago de la vivienda, sea en forma de cuota mensual de alquiler o de la hipoteca.

Los elevados costes del mercado inmobiliario no solo condicionan las vidas de la clase trabajadora en las Islas, sino que además impide la llegada de empleados de temporada que ven imposible residir por unos meses en el Archipiélago, lo cual socava a la vez las posibilidades de crecimiento de las empresas. «El mercado laboral se está regulando por el precio de la vivienda».

Además, entiende que existe margen «más que suficiente» para poder acometer las subidas salariales necesarias, complejas de plantear en contextos económicos como los de 2008 ó 2021, pero factibles con los actuales condicionantes.