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Los parques solares fotovoltaicos en tramitación actualmente en Mallorca suponen una ocupación del suelo rústico que duplicará la actual.

Según datos aportados este martes por la plataforma Renovables sí, però així no!, los parques fotovoltaicos existentes en la actualidad en el suelo rústico de la Isla son 74 y ocupan un total de 407 hectáreas. Margalida Ramis, Margalida Rosselló, Mateu Vic y Pere Ventayol, como miembros de la plataforma, han explicado que «en tramitación hay ahora 66 parques fotovoltaicos, que ocuparían 907 hectáreas en suelo rústico, lo que supone un incremento de la superficie del 122 %. Sumando existentes y en tramitación, la ocupación sería del suelo rústico será de 1.314 hectáreas por un total de 140 parques fotovoltaicos. Ello se debe a que los proyectos que ahora se ponen en marcha son muchos mayores que los de hace unos años, como los de Puntiró I y Puntiró II, que representan un total de 91 hectáreas. Otros ejemplos serían los de Cala Blava I y Cala Blava II, en Llucmajor, con un total de 76 hectáreas, y el de Mainou, en Consell, con 60 hectáreas. La media de las instalaciones ya existentes es de 5,5 hectáreas, mientras que la los proyectos en tramitación es de 13,5 hectáreas».

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Los miembros de la plataforma denuncian que «todos esta ocupación del suelo rústico se está llevando a cabo sin participación ciudadana y sin respetar la soberanía de los municipios. A falta de una planificación general, las empresas promotoras de estos proyectos se están comportando como apisonadoras sobre el suelo rústico, creándose núcleos de concentración en Palma, Marratxí, Bunyola, Santa Maria y Llucmajor, y a lo largo de la comarca del Raiguer. En las comarcas del Migjorn y del Llevant, la distribución es más dispersa, y en Tramuntana y en el Pla no hay nada, con la excepción de Petra».

Los representantes de la plataforma han señalado que «estamos a favor de las energías renovables, pero no de esta manera, aprovechando un suelo rústico donde se puede hacer de todo. La transición energética no debe basarse en el suelo destinado a usos agrarios, cuando deberían aprovecharse más los suelos urbanizados, antropizados, periurbanos o degradados, que en realidad son las excepciones. Las administraciones agraria, territorial y energética deben ponerse de acuerdo para ordenar y planificar este desarrollo. Si no es así, la planificación la están haciendo las empresas privadas únicamente con criterios de rentabilidad. Además, se están tramitando proyectos en suelo protegido y con altos valores agrarios».

Otro motivo de preocupación para la plataforma es qué ocurrirá cuando estos parques fotovoltaicos acaban su vida útil: «Habrá que ver si las empresas, que están recibiendo ayudas europeas por sus proyectos, seguirán existiendo dentro de 20 ó 30 años y si se preocuparán del mantenimiento de las instalaciones, de su continuidad o de su desmantelamiento».