Imagen del estado en que ha quedado el edificio calcinado. | EVA MANEZ

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Fbex, la promotora del edificio calcinado en València, tenía Baleares como una de sus zonas operativas prioritarias. En plena fiebre del ladrillo y antes de lanzar a la venta los edificios del barrio valenciano del Campanar, Fbex llegó a tener 65 promociones más en marcha, concentradas en Valencia, Murcia y también en Baleares. Alrededor de 2008, la constructora Fbex había llevado a cabo varias promociones de viviendas en la barriada de Son Rapinya, en Palma. Según promocionaban en la época, la constructora advertía que «se trata de unos pisos construidos con materiales de primera calidad y situados en una urbanización muy bien comunicada con una zona comunitaria ajardinada y con piscina». También anunció proyectos de viviendas en Inca, aunque se desconoce si utilizaron los mismos materiales que en el edificio siniestrado de Valencia. En Menorca construyó 132 viviendas en Dalt Sa Quintana (Ciutadella), el mayor bloque de pisos de la isla.

Además, la empresa catalana compró el 50 por ciento de los terrenos de Son Bordoy del Molinar de Palma a la promotora-constructora mallorquina Grupo Garbal estando en situación de quiebra y en pleno proceso de refinanciación de su deuda. Ambas empresas tenían previsto desarrollar en este solar una urbanización con 191 viviendas y 25.000 metros de superficie comercial y recreativa.

La compra por parte de Fbex se hizo pública en agosto de 2008 y en noviembre, apenas tres meses después, la inmobiliaria logró evitar el concurso de acreedores cuando refinanció su deuda de 600 millones de euros con la banca. Entonces, consiguió extender tres años el vencimiento del principal, pero debía seguir pagando los intereses.

Precisamente entre marzo y noviembre de 2008, Fbex había logrado reducir su deuda y el número de entidades financieras acreedoras mediante ventas de pisos, inmuebles y terrenos con los que fue cancelando compromisos de pago. Apenas dos años después, en mayo de 2010, la inmobiliaria Fbex presentó concurso de acreedores en el Juzgado Mercantil número 8 de Barcelona, con una deuda de 640 millones de euros y con las entidades financieras Caixa Catalunya, Caja del Mediterráneo, Caixa Penedès y Sa Nostra como principales acreedoras.

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Ante la situación de quiebra de Fbex y el Grupo Garbal, Sa Nostra subrogó unos créditos vinculados a los terrenos de Son Bordoy al grupo promotor Martín Gual con el objetivo de que éste realizara el desarrollo urbanístico y sustituyera así a los anteriores deudores porque éstos tenían problemas económicos que podrían ser muy graves para la entidad. proceso de refinanciación de su deuda.

Gual consiguió grandes avances en la urbanización y logró elevar la edificabilidad en Son Bordoy. Sin embargo, tras el hundimiento de Sa Nostra y la asunción de esos activos por otras entidades, se paralizó la actividad y se computaron como agujero millonario. La Abogacía del Estado reclamaba por estos hechos una indemnización de unos cuarenta millones de euros. En el juicio contra los ex directores generales de de Sa Nostra, la Audiencia Nacional les exculpó de cualquier delito en las operaciones de financiación del grupo Martín Gual.

Durante la burbuja inmobiliaria, Fbex, empresa catalana propiedad de la familia Parada y especializada en construcción residencial, creció a costa de préstamos y endeudamientos, que llegaron a hacerse insostenibles y le obligaron a cesar su actividad hace más de diez años. En sus promociones, hacía especial hincapié en su sus soluciones innovadoras.

La vicepresidenta del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de València (Cogitival), Esther Puchades, que se encargó del peritaje del inmueble siniestrado, comentó ayer que fue el poliuretano de la fachada el que aceleró el incendio.