Victor Hidalgo, cirujano maxilofacial en Palma.

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Víctor Hidalgo (Barcelona 1983) ocupa por tercer año consecutivo el podium de los mejores especialistas de España. La suya es la historia del fracaso del sistema educativo y del sistema sanitario públicos de nuestro país, pero también una historia inspiradora de superación que da una lección a un mundo que penaliza al diferente.

¿Dónde y porqué estudió medicina?
Estudié en Barcelona y saqué la plaza para la especialidad de cirugía maxilofacial en Mallorca. Por eso vine a la Isla. Hice la residencia y al acabar me quedé en el departamento, donde he estado seis años encadenando contratos temporales. Hace un año me cansé de la precariedad y decidí convertirme en emprendedor. Tengo una clínica privada en Palma: One Face.

¿Me está diciendo que la sanidad pública ha perdido uno de los mejores cirujanos de España?
Me cuesta verme como uno de los mejores de España. No creo que lo sea, tengo un componente de Síndrome del impostor. Hace tres años quedé el segundo de la lista de los Doctoralia Awards, el año pasado quedé el primero y ahora he quedado de nuevo segundo. Lo que sé es que soy bueno tratando al paciente, pero aún soy mejor escuchando al paciente. Soy capaz de saber y detectar lo que no me cuenta y soy muy sincero con las expectativas de mejora.

A priori uno diría que eso le hace perder pacientes en una clínica de estética.
Me dedico mucho a la plástica maxilofacial, eso es cierto. Pero yo siempre digo que genero más pacientes cuando digo lo que no puedo conseguir que cuando digo lo que puedo conseguir. Me dedico a la cirugía plástica por un tema de incentivos. Me formé en la sanidad pública y tengo una gran vocación pública, pero cuando llevas tantos años maltratado por el sistema al final priorizas tu calidad de vida. Monté la clínica de cirugía plástica facial, eso pasa por mucha medicina estética, pero también por implantes, quistes, muelas… todo lo que asociamos a un cirujano maxilofacial.

¿Qué le haría volver a la pública? ¿Es posible convencerle después de lo vivido?
Sería muy difícil volver. Ya he hecho una gran inversión. He configurado toda mi vida entorno a la clínica. Soy ya un emprendedor. Siempre explico a mis compañeros que en la sanidad pública disfrutaba y atendía, pero no se puede hacer a cualquier precio.

Es un ejemplo de la pérdida de talento...
Sí, podemos decir que soy un claro ejemplo de pérdida de talento porque además soy un cirujano formado en la enseñanza pública y en la sanidad pública, concretamente en Son Espases. La arquitectura de incentivos en la pública es lamentable y no le veo una solución a corto plazo.

¿Crece la demanda de cirugía estética en Baleares?
Sí. Crece a doble dígito anualmente.

¿Por qué motivo? ¿Las redes sociales?
En parte sí. Lo cierto es que en todas las regiones del Levante el culto al cuerpo o la belleza es mayor y en Mallorca es un mercado al alza donde la gente está dispuesta a invertir.

¿Eso ha tenido un impacto en los precios?
Hay modelos de negocio más competitivos en precios, pero también gente que prefiere pagar más para tener más calidad. Lo que ha ocurrido es que se ha abierto el abanico, la gente tiene más acceso a este mercado, pero en diferentes calidades y no puede elegir libremente la calidad, elige dependiendo de su poder adquisitivo.

Existe un cierto perjuicio sobre la superficialidad del cirujano plástico, pero hay cirugías plásticas muy necesarias. ¿Hay algún paciente que le haya conmovido especialmente? ¿Al que le haya cambiado la vida?
Sí, muchos. Yo por ejemplo llevaba en Son Espases la cirugía de articulación temporomandibular y tenía muchos pacientes que no podían comer, que sufrían grandes deformidades faciales. Cuando cambias a estos pacientes, no solo pueden comer, les cambias la cara. Muchos vienen a buscarme a la privada para hacer el seguimiento. Eso es lo que echo de menos.

¿Mantiene el contacto?
Si. A esa gente muy humilde que es además muy agradecida les trato en mi consulta sin costes. La especialidad es muy bonita porque puedes mejorar mucho la calidad de vida de los pacientes.

¿La elegió por eso?
La elegí porque me gustaba la cirugía y la cirugía de la cara es muy fina, requiere mucha habilidad.

Parece que tiene esa habilidad. Como mínimo tripite en la lista de los mejores. ¿Cómo se selecciona esa lista?
Esta lista tiene en cuenta primero la opinión de los pacientes. Dentro de la misma plataforma los pacientes pueden preguntar y responden y la gente puntúa la respuesta y luego hay una votación entre compañeros de la especialidad.

¿Qué ven los compañeros en usted?
Me cuesta echarme flores. Repetí bachillerato y estuve dos años trabajando en la construcción antes de empezar medicina. Esto me viene sobrevenido y me cuesta entenderlo.

A mi lo que cuenta me suena a altas capacidades y a fracaso del sistema educativo…
Es así, ahora sé que tengo altas capacidades y dislexia. Lo sé ahora, entonces no lo sabía ni tenía ninguna ayuda. Tuve que repetir bachillerato y después de dos años trabajando en la construcción me reenganché en el último tren y en la carrera fue cuando comencé a tener las herramientas. Empecé medicina y mi familia se arruinó en la crisis de 2008, tuve que trabajar y estudiar a la vez. A los niños disléxicos en todo EGB y en Bachillerato nos llamaron tontos, e incluso después de tanto tiempo me cuesta reconocerme, me queda la duda de que quizá lo soy.

Ya le digo yo que no tiene un pelo de tonto y que su historia es inspiradora para todos los niños que aún hoy pasan por lo mismo.
Tuve la suerte de conseguir las herramientas en el último momento. Sabía que era listo y no conseguía las herramientas. Busqué por mi cuenta. Observé que lo que hacen los demás a mi no me vale. En mi caso tenía que dedicar el doble de tiempo. Lo primero es darte cuenta de que no funcionas igual y lo segundo es intentar cambiarlo, adaptarte.

Eso me lleva a pensar en el estrés. ¿Aumenta el número de pacientes con bruxismo?
Los bruxistas son los pacientes que aprietan mucho los dientes. Es algo muy relacionado con el estrés y la ansiedad. La patología aumenta y ya son el 40 % de los casos en la sanidad pública. La duda que se plantea es si son más porque aumenta la ansiedad, o si son más porque ahora se diagnostica más. Cada año aumenta el número. Se percibe con los adolescentes en épocas de exámenes. No sé si es un tema de que hay que gestionar mejor el estrés en adolescentes.

Ayudaría reforzar la salud mental pública.
Desde luego. En la sanidad pública y en sistema educativo hay muchas cosas que mejorar.